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El cobre, la gran apuesta de la minería Argentina

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El subsuelo argentino cuenta con una amplia oferta de minerales, los cuales se manifiestan en diferentes jurisdicciones de nuestro país. Metales preciosos, metales base, minerales nucleares, minerales industriales, potasio, y una gran estrella como el litio son solo algunas de las cartas de presentación con las que cuenta Argentina para atraer inversiones. Todos y cada uno de los metales son relevantes para la industria minera nacional, pero sin duda alguna que por una cuestión de proporción y escala, el cobre asoma como la gran promesa minera de Argentina. Con un escenario macroeconómico favorable para los próximos años, diferentes proyectos apuntan a tomar la posta dejada por Bajo la Alumbrera.

Nuevas perspectivas para la industria del cobre. Atento al crecimiento anual informado por el Fondo Monetario Internacional (FMI), cuyas proyecciones indican un 3,7% de evolución anual del PBI de aquí a 2023, sumado a la fuerte incidencia de mercados emergentes y economías en de-sarrollo que potencian aún más este escenario, avizorando crecimientos del 4,8% anual promedio en 2018-2023, se abren las puertas de una recuperación económica global. Detrás de este impulso, las economías del gigante chino y otros países del sudeste asiático comienzan a tomar velocidad nuevamente.

Y, cuando se habla de crecimiento global, es automática la asociación con minería, de momento que esta última es “madre de industrias”. Bajo este escenario que prevé un crecimiento económico sostenido para el próximo quinquenio, el cobre resulta uno de los commodities mineros más demandados en función de su amplio espectro de aplicaciones en diferentes industrias.

La consultora Wood Mackenzie informó que la demanda de cobre refinado se incrementó en 1,4 MT desde 21,6 MT a 23 MT en el período 2014-2017. Asimismo, las proyecciones apuntan a un crecimiento de otro 1,5 MT hacia 2020, hasta totalizar 24,4 MT. Lo informado precedentemente se traduce en un crecimiento consolidado acumulado del 12% en solo seis años, resultando en 3 MT de cobre adicionales. La mitad de esta cifra ya está siendo suplida –algunas veces con dificultades-, pero la duda de fondo se plantea sobre las 1,5 MT de cobre adicional que se requerirán de aquí a 2020. En lo que hace a la producción de cobre de mina, el período 2017-2020 observará un crecimiento desde las 20 MT hasta las 22,96 MT.

Cobre 2035

La VII Exposición “San Juan Factor de Desarrollo de la Minería Argentina” –evento organizado por PANORAMA MINERO-, sirvió como escenario para reconfirmar la relevancia que tiene el metal rojo, y cómo Argentina podría insertarse con su oferta.

En ese contexto, el ex el Subsecretario de Desarrollo Minero de la Nación, Ing. Mario Capello, informó que la demanda de cobre a 2035 crecerá en un 28%, hasta 29,5 MT, lo que se traduce en un incremento de 6,5 MT en menos de dos décadas. Como es previsible, el incremento de la demanda provendrá del sudeste asiático. El Gráfico 1 muestra la composición de la demanda a 2035.

Gráfico 1 – Composición de la demanda de cobre refinado en 2035

¿De qué manera la demanda de cobre refinado pasa desde las 22,99 MT de 2017 hasta las 29,46 MT de 2035? El grueso del incremental provendrá de tres países: India con 1,48 MT, China con 1,17 MT e Indonesia con 0,66 MT. El resto de Asia aportará 1,04 MT, mientras que Norteamérica y Europa aportarán, en conjunto, unas 0,8 MT.

De acuerdo a lo informado desde BMO Capital Markets, las principales operaciones de cobre del mundo de 2007 producen, actualmente, entre un 10% y un 15% menos que hace once años. Y se espera que esa tendencia continúe. Los especialistas remarcan que el cronograma de proyectos de cobre actual es el más bajo del siglo, tanto en términos de cantidad como de capacidad de los proyectos. Luego de la entrada en producción de Cobre Panamá (operación que alcanzaría su peak productivo a principios de 2019), el sector cuprífero se quedará con un vacío hasta que arribe el próximo lote de proyectos de más de 200.000 toneladas en 2022-23. Pero es preciso recordar que la renegociación de contratos laborales en Chile y Perú, que conforman casi un 20% de la producción del metal rojo, es una eterna amenaza a la oferta: ya se ha convertido en costumbre las interrupciones de los grandes centros productivos de estos países, afectando seriamente la oferta mundial. Es por ello que es preciso contar con minas de cobre adicionales que permitan salvar las potenciales interrupciones como consecuencia de huelgas y otras medidas de fuerza. Y es en este escenario que los proyectos cupríferos de Argentina tienen una ventana de oportunidad para acelerar su paso a efectos de avanzar en su producción y puesta en producción.

El atractivo de los proyectos de Argentina

Es importante informar que Argentina es uno de los países con mayor potencial en proyectos de cobre sin desarrollar. Según datos provenientes de la Subsecretaría de Desarrollo Minero de la Nación, nuestro país cuenta con 39 MT de cobre fino (en las categorías de recursos medidos e indicados, y reservas probadas y probables) en los 8 proyectos más avanzados, que se extienden a 63,5 MT de cobre fino si se suman los recursos inferidos. A esos cuerpos minerales se les suman una importante cantidad de metales como subproductos: sin ir más lejos, 32,7 Moz de oro que pueden ser 46,2 Moz si se consideran los recursos inferidos. Un detalle pormenorizado de estos proyectos puede apreciarse en la Tabla 1.

Tabla 1 – Descripción de los 8 proyectos de cobre en etapa avanzada de Argentina – Fuente: Subsecretaría de Desarrollo Minero de la Nación (abril de 2018)

Conclusiones

Las estimaciones preliminares indican que la puesta en valor de los ocho proyectos de cobre argentinos antes enumerados podrían generar, a lo largo de tres décadas, un valor cercano a los US$8.500 millones anuales. Esta cifra comprende distintos rubros como sueldos, compras de bienes y servicios, regalías, impuestos a las ganancias y otros tributos nacionales.

Los grandes proyectos justifican las grandes inversiones necesarias para el desarrollo de los mismos, dejando en su gran mayoría, redes viales, tendidos de redes eléctricas, mano de obra capacitada, y un abanico de posibilidades y de gastos ya solventados para dar paso en un futuro no muy lejano a proyectos de menor escala.

No se trata de cifras menores: son altamente relevantes para las economías regionales y para el país en cuanto a la generación de divisas proveniente de la exportación de mineral, impactando muy positivamente en el comercio exterior.

Los proyectos son conocidos y son competitivos si se los compara con emprendimientos en desarrollo localizados en Chile y Perú. Las oportunidades para los proyectos cupríferos argentinos existen y son ampliamente favorables para su puesta en valor y la consiguiente generación de valor para todos los grupos de interés, particularmente las comunidades donde se insertan dichos emprendimientos.

 

Fuente: Panorama Minero

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