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La 1° cooperativa de vinos de la zona nació a 20 Km de una mina

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Es la Cooperativa San Bernardo, ubicada en la localidad riojana de Guandacol. Comenzó produciendo 2.000 litros de vino torrontés y este año la apuesta es llegar a los 5.000. A futuro, la meta es fabricar aceite de oliva y dulces.

En su mayoría son hijos de viñateros que tienen unas pocas hectáreas con vides y toda la vida se dedicaron a vender la uva, por lo general, a precios muy bajos. La rentabilidad, cada vez menor, poco dejaba en el bolsillo. Testigos de esta realidad, diez personas decidieron levantar una bodega para darle valor agregado a esas viñas. Armaron una Cooperativa, recibieron tractores en comodato para recaudar fondos para el proyecto y así compraron un terreno de 12×117 metros. Tras recibir el equipo de frío, clave para poder arrancar, pudieron elaborar 2.000 litros de vino torrontés. Ninguno de ellos imaginó que ese equipamiento iba a venir de una empresa minera.

 

Por ser zona de influencia de la Mina Gualcamayo, ubicada en el departamento Jáchal, Provincia de San Juan -hoy en manos de Mineros y operada hasta el año pasado por Yamana Gold-, pudieron participar del Seminario de Alianzas que impulsó la empresa Minas Argentinas S.A. Fue así como recibieron el equipo de frío y tienen la esperanza de que, bajo el mismo Programa, puedan concursar para tener los tachos de acero inoxidable.

La carencia de trabajo en el pueblo, vocación y esfuerzo: el combo que impulsa a estos guandacolinos a llevar adelante la Cooperativa.

“Comenzamos el 16 de marzo del año pasado. De los 2.000 litros que elaboramos solamente pudimos envasar cien botellas y lo que nos quedó vamos a venderlo ahora para la temporada de mayor afluencia turística en la zona. Ya tenemos listas 1.500 botellas de vino”, precisa Juan Manrique, secretario de la Cooperativa que compra uvas a los pequeños productores de Guandacol que no pueden venderles a las grandes bodegas. No pudieron envasar más porque no tenían la cantidad de botellas suficientes, contaban únicamente con las que recibieron de la minera.

Miembros de la Cooperativa recibiendo las botellas que entregó la empresa minera.

Los integrantes de la Cooperativa van de los 18 a los 40 años de edad y, si bien comenzaron siendo diez, ya alcanzan la docena. Este grupo piensa a lo grande. Reconociendo que recién empiezan y que les queda mucho por hacer, tienen pensado ampliar la bodega agregando un espacio para producir aceite de oliva y dulces.

“La bodega está al fondo del terreno y al frente tenemos la oficina y un salón de ventas. Queremos hacer una cocina y un baño también”, comenta Manrique. En el salón de ventas ya tienen dulces y arrope de uva para vender, que son preparados por sus familias.

El vino que sale de la bodega de esta Cooperativa que está en el corazón del Valle de Bermejo es un torrontés seco con la marca “Montaña de Plata” que es el significado de Guandacol, palabra que está en lengua quichua.

El Valle de Bermejo está integrado por tres departamentos: General Felipe Varela donde Guandacol es la principal localidad, Villa Unión y Villa Castelli, y San José de Vinchina.

El rol del INTA

“Ellos son hijos de productores que ya por la escala de producción que tenían sus padres no podían pensar en desarrollar su actividad económica desde la explotación pequeña que tenían. En este territorio ya es todo agricultura familiar prácticamente y nuestra preocupación es cómo hacer para mantenerlos en la condición de productor. Los ayudamos a que se constituyeran como Cooperativa y se les bajó unos tractores e implementos para que ellos den el servicio a sus padres y demás productores de maquinaria agrícola. Pero era poco el ingreso. Y una vez que buscamos la manera de aumentar el ingreso comenzamos a trabajar con Minas Argentinas a través del proyecto de fortalecer una actividad que ellos hacían, la elaboración de vinos”, explica Luis Ángel Brac, jefe de la Agencia de Extensión Rural Valle de Bermejo que depende de la Experimental Chilecito.

Luis Brac

La entidad les dio una mano con el envasado y la comercialización. Así, lograron colocar el vino en las góndolas del Parque Nacional Talampaya y en una feria regional. “El desafío es elaborar más vino y lograr más calidad. Ellos están en la categoría Vinos Caseros, hasta 5000 litros anual. Después viene el Vino Artesanal que es hasta 12.000 litros. Tener el equipo de frío les da ventaja sobre los demás. Nos falta avanzar con las vasijas de elaboración, expandirnos más porque el espacio es chico, hay que instalar baño, agua corriente. Para que estén en igual condiciones que otro elaborador, para conquistar mercados. Hoy las vasijas con plásticas y deben ser de acero inoxidable o las que vienen pintadas con epoxi. No tienen lugar fresco donde conservar el vino que van envasando y deben venderlo rápido”, indica Brac y sostiene que, por el momento, se lleva logrado un 40% de los objetivos propuestos.

 

 

 

 

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