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Respuesta a la nota sobre los aspectos sociológicos de la minería

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Por Eddy Lavandaio

En la edición del 04 de febrero se publicó una nota titulada “Aspectos sociológicos sobre ambiente y minería en Mendoza”, redactada por los doctores Paula D’Amico, Gabriel Liceaga y Jorge Ivars, en el que explican un movimiento de masas sin tener en cuenta sus verdaderos orígenes y motivaciones, evidenciando, como mínimo, una llamativa tendenciosidad.

Afirman que desde hace 15 años se realizan actividades “formativas” en toda la provincia sobre la actividad minera. Curiosamente el comienzo de ese lapso coincide con las primeras de las muchas denuncias públicas hechas desde la Asociación Geológica de Mendoza (Mining Press, Nº12, 2005, Diario Los Andes, 06/11/06, y muchas otras) sobre la difusión de información distorsionada y datos falsos que se le estaba proporcionando a la población del Valle de Uco y de San Rafael y Alvear sobre la actividad minera.

Los argumentos antimineros introducidos en el país por la multinacional Greenpeace dos años antes, fueron distribuidos por la Pastoral Social de la Iglesia Católica a través de dos parroquias del Valle de Uco en un panfleto que, entre otras cosas, decía que la minería haría “un uso indiscriminado del agua en las nacientes de todos los acuíferos que irrigan los cultivos”.

Además están documentadas las maratónicas giras y conferencias de activistas del ecologismo como Javier Rodríguez Pardo, Hugo González, Héctor Correa y Daniel Núñez, que difundieron sus argumentos antimineros en escuelas primarias, colegios secundarios, uniones vecinales, cámaras empresarias y en medios de comunicación de las zonas antes mencionadas.

Rodríguez Pardo y González mentían, por ejemplo, afirmando que las mineras usan mucha agua y no la pagan.

Si bien hay mucho más para decir al respecto (la AGM lo hizo por diferentes medios) la idea fuerza que se inculcó y se incorporó a la cultura del pueblo (niños, adolescentes y adultos) es que la minería los va a dejar sin agua y con el ambiente todo contaminado. Y para que esto sea creíble tuvo el aval directo o indirecto de muchos políticos como Jorge Difonso, Fernando Solanas y Marta Maffei, y de profesores universitarios como Graciela Cousinet y Marcelo Giraud.

Por eso la gente sale a la calle absoluta y honestamente convencida de que le dijeron la verdad y por eso se manifiestan en pro de su propia subsistencia. No por nada salen a decir “sí a la vida, no a la minería”.

Sin embargo, toda esa construcción sociológica hecha a lo largo de 15 años se basa en la información falsa proporcionada al pueblo.

La verdad es todo lo contrario ya que, por mandato del artículo Nº 194º de la Constitución Provincial y por las disposiciones de la Ley de Aguas, nadie le puede quitar el agua a la población y a los agricultores.

Nadie puede usar el agua sin permiso y los permisos o concesiones únicamente se otorgan por Ley siempre y cuando haya un excedente disponible dictaminado por el DGI.

No hemos visto políticos ni sociólogos explicarles estas verdades al pueblo.

Pero la tendenciosidad vuelve a evidenciarse cuando los autores, escapándose repentinamente de Mendoza, afirman que América Latina en la división internacional del trabajo es proveedora de materias primas. No es el caso de la Argentina porque nuestra industria importa minerales como hierro, manganeso y carbón y produce manufacturas de acero. Además, con materias primas importadas produce manufacturas de aluminio. En ambos casos las manufacturas se venden en el país y también se exportan.

Algo que indigna, sobre todo por la integridad familiar, y por las numerosas mujeres que hoy trabajan en la minería argentina, es la vinculación supuestamente documentada, entre la minería y la prostitución. En Mendoza no hay minería pero hay prostitución, de modo que el supuesto vínculo no se compadece con la realidad.

La nota de referencia culmina afirmando que la movilización popular fue un amplio, espontáneo y democrático pronunciamiento sobre una vida mejor, por lo cual no puede ser sino un signo de esperanza y alegría.

Si hemos explicado que la “concientización” se viene realizando desde hace quince años, no es cierto que haya sido una manifestación espontánea. Fue algo planificado y organizado.

Por último, si no hay minería en Mendoza, hablar de las asimetrías de poder de los actores involucrados es hablar de los únicos actores que existen y que están interesados en mantener para su conveniencia la mano de obra barata y temporaria que representan los pobres y desocupados de la provincia.

La Sociología es una ciencia que puede ayudar muchísimo a la comprensión y compatibilización de las distintas actividades humanas en general, y de las productivas en particular, siempre y cuando se la aplique con sentido constructivo y a favor de la creación de fuentes de producción y trabajo digno.

Fuente: Los Andes

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