Comunidades

Cuando dos caminos se unen

0

Que todo sucede por algo, no cabe duda. Elvira Suárez (40) perdió a su hermana hace un año y está a cargo, junto con su mamá, de cuatro sobrinos que vieron en un proyecto forestal la manera de salir adelante, principalmente, emocionalmente. Para entrar a la propiedad y poder iniciarlo hacía falta una huella y una empresa minera que explora en la zona la hizo. También colaboró con máquinas para cavar un reservorio.

Ahora bien. ¿En qué consiste este proyecto forestal y dónde está ubicado? Se encuentra en Hualilán, donde el ambiente es inhóspito y agreste, a 110 kilómetros de la ciudad de San Juan. Es una cuenca donde hay pocos sectores con agua permanente y tampoco hay energía eléctrica. A pesar de ser el paso entre la ciudad y el departamento Iglesia, no hay servicios ni equipamientos.

“El proyecto surge desde la necesidad de la familia de salir a flote por la pérdida de mi hermana que es la mamá de los chicos, y apoyar también a la causa del cambio climático desde lo local. Costó en sus inicios porque no había una huella de acceso, existía una vieja servidumbre de paso que debido a las lluvias veraniegas estaba en muy mal estado. Para ingresar a la propiedad había que buscar el paso por una de las bermas de la huella y era muy complicado”, explicó Elvira Suárez Montenegro en al programa radial “Creación Renovable”.

Un día cualquiera, aunque crucial, Elvira leyó en un diario sobre el proyecto de oro Hualilán, operado por la empresa Golden Mining y no dudó en pedir la ayuda que no recibió ni de la Municipalidad de Ullúm ni de Vialidad Provincial. Todo lo que ella necesitaba era una máquina para trazar la huella. Se animó a contactar al presidente de la compañía, Sergio Rotondo, y la respuesta fue inmediata. “Él dispuso una máquina para que restaurara la huella y nos facilitó en gran manera la entrada a nuestro proyecto. Luego le pedimos si podían ayudarnos con el cavado de un reservorio, ya que en ese lugar nunca hubo agua y se debía traer desde un pozo que estaba en muy mal estado. Nos ayudó nuevamente y el reservorio quedó labrado y ya comenzamos a llenarlo”, comentó la geógrafa.

Arsol es el nombre de este proyecto que nació siendo solamente forestal y en una próxima etapa también será agrícola en una propiedad que se llama “Ramat La Consentida”, nombre que en parte alude a la hermana de Elvira.

FORESTAR UN ESPACIO MINERO

“Como es un suelo virgen, se decidió comenzar con la reforestación de la zona y así poder extender la ciénaga y con los excedentes arbóreos iniciar el proyecto forestal de especies nativas, sobre todo de prosopis. También observando que es un sitio de muy buen desarrollo de aromáticas silvestres se pensó en restaurar la flora nativa, en especial las aromáticas como el ajenjo, el toronjil cuyano y la sabia de los montes. Una vez que el desarrollo de las primeras especies de árboles y aromáticas esté en apogeo, se insertará el cultivo de hortalizas y también de aromáticas gourmets como lo es el azafrán”, relató Elvira Suárez.

En un galpón, hay unas 500 macetas con álamos y tamarindos plantados para forestar el emprendimiento minero. “Al extender la ciénaga habrá mayor conservación del agua y les va a ofrecer a ellos todo ese mecanismo de mitigación de impacto que se tiende a establecer en todos los proyectos mineros. En nuestra propiedad ya tenemos cien ejemplares y le sumamos acacias. Las hortalizas serán para sustento familiar y queremos ver la posibilidad de que la empresa minera nos compre en el caso de que instale campamento y alimente a sus trabajadores”, indicó.

Recorrido por la planta YPF en Salta

Entrada anterior

Una buena para los travertineros

Siguiente entrada

Comentarios

Los comentarios están cerrados.