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“La adecuación de la Ley de Glaciares nos permite cuidar lo que realmente importa con ciencia y datos, no con miedos”

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Roberto Moreno, secretario de Gestión Ambiental y Control Minero de la provincia estuvo presente en el primer programa de “Minería y Voz” en su ciclo 2026 y profundizó sobre la adecuación de Ley de Glaciares. “Hoy podemos decir que los profesionales que más saben de ambiente periglacial están en San Juan”.

Bienvenido a Minería y Voz Roberto, nuestra intención claramente es hablar sobre la adecuación de la Ley de Glaciares ¿puedes contarnos o ponernos en contexto?

Gracias por la invitación, siempre es un placer venir a este programa, sobre todo en este nuevo formato y con este nuevo nombre y en este nuevo estudio. Nosotros hace 15 años que convivimos con una Ley Nacional que tiene algunas incertezas técnicas, lo que hace que el objeto a proteger (el agua en estado sólido) nunca haya estado bien definido. Por otra parte, nunca se reconocieron las facultades que tienen las provincias para decidir sobre sus recursos naturales. Hacia eso es donde va apuntado el proyecto de reforma. Por un lado, a clarificar sobre el objeto a proteger que son dos grandes mundos: ambiente glacial y ambiente periglacial. Y por otro, al reconocimiento de las facultades de las provincias para que sean ellas mismas las que incursionen en los estudios necesarios para delimitar ese objeto de protección.

¿En caso de que esta adecuación sea aprobada, serían las provincias las encargadas de autorizar el desarrollo de actividades humanas en estas zonas que mencionabas?

Sí, las provincias tendrían la competencia de aprobar ambientalmente actividades humanas en todo su territorio, en extenso, no solamente en el ambiente glacial y periglacial. A su vez, con la modificación o adecuación, la ley vendría a incursionar también en el Inventario Nacional de Glaciares que es el instrumento que nos da la base cartográfica para delimitar los objetos a proteger.

Uno de esos temores que se escuchan es que se reduzca la protección sobre estas zonas, como que esta es una modificación de ley que impulsan las empresas mineras para que puedan hacer lo que quieran y se lleven todos los recursos… ¿es así?

No es para nada así. Es interesante hablar de miedos, y en mi experiencia cuando hay miedos lo mejor siempre es hablar, y hablar mucho del tema para mitigar esos miedos. Yo soy geógrafo de profesión, geógrafo físico, y en eso por ejemplo reforzamos siempre temas como sismos, geo amenazas como aluviones etc. Y los miedos, insisto, se disminuyen hablando y dialogando, tomando conciencia. No ha existido pedido de las empresas al gobierno provincial o nacional para sacar una ley que sea como una especie de “saco a medida”. Y aquí quiero destacar que los profesionales venimos trabajando hace décadas en esto. Existe actualmente un caudal de conocimiento muy grande en nuestra provincia en relación a este tema. No es que los glaciares comenzaron a estudiarse hace 15 años con la sanción de la ley, se viene haciendo desde hace muchísimo tiempo antes. Esta adecuación de la ley nace de necesidades técnicas y científicas.

Roberto Moreno e Iván Grgic en el programa “Minería y Voz” de la Cámara Minera de San Juan.

¿Afirmas que esto no se trata de un saco a medida para la minería?

A ver, en 15 – 20 años, existe una Asociación Internacional del Permafrost, recién hablábamos de algunos profesionales que saben visitarnos en San Juan, que nos han sumado muchísimo, que forman parte de esta asociación. Existen criólogos de mucho renombre acá en San Juan, en la Argentina, en IANIGLA (Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales). Estos profesionales ya pueden definir por datos científicos que no toda crioforma tiene una función hídrica relevante, como es lo que se pone en la ley. Entonces esto no es un saco a medida para la minería, porque viéndolo geográficamente, estamos viendo sistemas geomorfológicos glaciales y periglaciales. Yo los he estudiado de esa forma y no como ambiente, sino como sistema, que es lo mismo. En el sistema interactúan todos los elementos del orden natural, pero también el hombre. Entonces, la necesidad de utilización del espacio y la capacidad del hombre de estar en los espacios es otra motivación para esto, pero no es necesariamente el uso del espacio por la minería.

En este contexto del que venimos hablando ¿Cuáles son los tres niveles de estudios de glaciares y qué diferencia existe entre ellos?

Las reglamentaciones de la Ley de Glaciares han definido tres niveles de estudios diferentes. Aquí es bueno destacar que San Juan también tiene su Ley Provincial de Protección de Glaciares. Entonces se definen tres estudios, tres etapas para lograr ya terminar el inventario de manera fehaciente y detallada. Un primer nivel es reconocer estas crioformas vía satelital y visitarlas en terreno para comprobar que son crioformas. Existe un segundo nivel que son cortes temporarios, es decir, ver una imagen, por ejemplo, de hace 70 años y ver la misma imagen ahora, y ver si tuvo modificaciones. Es ver por ejemplo en caso del ambiente glacial si ha existido retroceso del hielo o disminución del volumen del hielo. El tercer nivel es el que nos indica si realmente es un glaciar de escombro inactivo, relicto, etc. Este tercer nivel se logra ya introduciéndose en el glaciar.

Otra consulta recurrente es: Si existen 15 mil o 16 mil crioformas inventariadas según el inventario nacional ¿son todas igual de importantes? ¿tengo que distribuir el tiempo y los recursos para 16 mil formas de importancia? ¿Lo que hace esta ley es darles importancia científica a ciertas formas para proteger lo que es fundamental proteger y cuidar bien lo que hay que cuidar, y no malgastar tiempo y esfuerzo?

Es tal cual, vos lo dijiste, esas 16 mil formas es justamente lo que establece presupuestos mínimos. Y lo tomamos así, no se va a cambiar eso en la ley. Son 16 mil. Ahora, vamos a tener que hacer una evaluación ambiental y un estudio de tercer nivel que es el de mayor nivel en criología. Es ya meterse dentro de un glaciar de escombros, menciono estos, porque yo más que nada trabajo en ambiente periglacial. Es introducirse dentro y ubicar fehacientemente: primero si tiene agua, y si tiene agua, siempre considerando que cuando hablamos de agua hablamos de hielo, en qué medida tiene, cuánto tiene, qué calidad tiene.

Pero si son 16 mil crioformas y tenemos entendido que en solamente dos crioformas de la Argentina se han hecho estudios de nivel 3 ¿tenemos 15.998 preguntas abiertas para saber qué tenemos?

No es exactamente así, y esta bueno hablar de esto sobre todo cuando hablamos de los miedos.  Estamos hablando de 16.000 crioformas, pero son del ambiente glacial y del ambiente periglacial. Aquí está bueno aclarar que, en el ambiente glacial, estas crioformas son formas de hielo que son 100% agua, uno de los grandes ejemplos es el Perito Moreno. Acá en San Juan también las vemos, uno se para en un costado y puede ver que son puro hielo y pueden estar cubiertos, que son los glaciares cubiertos. Uno va por Agua Negra y ve la zona de penitentes, ve el glaciar de Agua Negra ahí, blanco, eso es 100% agua. Entonces está bueno aclarar que científicamente, ese hielo tiene una dinámica muy distinta al del ambiente periglacial. Este hielo todos los veranos disminuye un poco porque la radiación solar y las altas temperaturas, hacen que fusione el hielo y tienen una función hídrica permanente. El porcentaje ya es otra cosa. En San Juan el peso principal de contribución a las cuencas viene de la nieve, después vienen los glaciares con poco porcentaje de aporte. Y después, el agua que está contenida en los macizos que aparece como vertientes o agua subterránea que sale a superficie o se agrega a las cuencas. Entonces, hay ya una mitad, un gran número de crioformas del inventario en la que no hay mucha discusión. Esto ya te lo reduce a casi la mitad o menos, normalmente hay más crioformas del ambiente periglacial que el glacial, especialmente en los Andes Centrales y Desérticos.

¿Y en San Juan cuál sería la cantidad?

En nuestra provincia tenemos entre 5 mil y 6 mil crioformas inventariadas y sabemos que más o menos la mitad o un poco más corresponden la ambiente periglacial. Y lo que se inventaría en el ambiente periglacial son los glaciares de escombros. Entonces ahí sí, empiezan en San Juan a realizarse esas 2.000 y tantas preguntas de las que partimos originalmente.

Entonces estamos hablando que una tercera parte o un poco menos de las crioformas de la Argentina está en San Juan y de eso la mitad es ambiente glaciar, es decir que ya está fuera de discusión, ¿tenemos que investigar unas 2.000 o 3.000 crioformas?

Claro, aproximadamente es así, pero ¿de qué manera las estudiamos? No hay una institución o un gobierno o quien sea que pueda decir “bueno hagamos una campaña de 10 años para revisar otra vez 3.000 glaciares de escombros y perforarlos uno a uno y hacer todo el estudio”. No existen los recursos económicos para hacerlo tampoco, entonces lo que se intenta o lo que se pretende es continuar lo que venimos haciendo, que es aportar toda nuestra experiencia obtenida en evaluación de impacto ambiental.

¿Qué quiere decir esto? ¿Nos podrías explicar con mayor claridad?

En San Juan tenemos un decreto específico de evaluación ambiental minera, tenemos una ley específica de evaluación ambiental con la Secretaría de Ambiente. Los procesos se han ido haciendo mucho más eficientes en estos dos años desde que asumimos en el gobierno, liderado por nuestro gobernador Marcelo Orrego y en minería por el ministro Perea. Entonces, ¿por qué no verlo a esto por ese lado? Por el lado de la evaluación ambiental, sea minera, sea de infraestructura, de construcción eléctrica o del resto de las industrias. Entonces, en vez de ir de lo general a lo particular, y bueno, vamos uno por uno, de acuerdo a las actividades humanas que se vayan proponiendo.

¿Esto aplica a todas las actividades humanas, no solamente a la minería?

Exactamente, aplica a todas las actividades humanas. Nosotros hablamos de minería porque justamente Dios nos bendijo con una cordillera llena de recursos minerales, pero a la cordillera hay que cruzarla, hay que energizarla, prever líneas eléctricas, túneles, mineroductos en algún momento. Entonces, ¿por qué no aplicar ese mismo espíritu de la evaluación ambiental a esto?

Aquí surge otro miedo que es el que venga una empresa y le diga al gobierno de una provincia “vos tenés que aprobar esto sí o sí”. Como que el criterio, si es provincial, sea San Juan, Catamarca, Salta, no importa dónde, todo va a ser desvirtuado políticamente. Y que toda la ciencia que vos has explicado hasta ahora, no se va a aplicar. Ese es como el temor que hay a nivel nacional o de gente que no conoce de las provincias.

Nosotros, con el ministro Perea, con otros funcionarios del gobierno lo venimos explicando, y el mismo gobernador, lo explica en toda oportunidad. En un tema tan sensible, primero, porque estamos hablando de recursos hídricos, hablamos de hielo, pero en realidad estamos hablando de agua. En una provincia de zona seca, desierto, y es un tema bastante complicado, pero el tema glacial y periglacial, no va a escapar nunca de lo científico. No puede escapar de lo científico, de ninguna manera, porque es un tema fundamental y muy sensible. Entonces, desde hace 15 años, justamente en San Juan, y un poco lo que le explicamos a los colegas de Nación, es que nuestra provincia no se quedó nunca atrás con esto. Tenemos nuestra propia ley, la 1076-L, una ley de protección de glaciares. Es más, está un poquito mejor redactada que la nacional, o por lo menos define glacial de escombros como objeto de protección. Dice que es un glaciar de escombros. Y esa misma ley crea un Consejo Provincial de Coordinación para la Protección de Glaciares. O sea, ya deja de ser una sola persona, llámese Roberto Moreno, que es el que sabe un poco más de esto y que va a meter uñas. No, imposible, hay un consejo, y ese consejo se basa o usa a los científicos para esto. Entonces, las decisiones que pueda haber, son muy parecidas a las decisiones de la evaluación ambiental. En la evaluación ambiental minera no se decide todo en la oficina del secretario o en la oficina del ministro. Hay una serie de profesionales capacitados o con competencia en cada tema que analizan un informe de impacto ambiental.

¿El Consejo Provincial de Protección de Glaciares de San Juan está activo?

Claro, el consejo trabaja, ya ha tenido que revisar un par de estudios de nivel 3 en el ambiente periglacial. Y ha utilizado a estas instituciones de renombre que tienen el mismo nivel que el IANIGLA. En San Juan tenemos instituciones con ese respaldo técnico, ósea, un ministro no sabe sobre esto y yo tampoco, son las instituciones científicas las que trabajan y estudian.

¿Cuáles serían esas instituciones de renombre a nivel nacional o internacional que tienen este mismo nivel que el IANIGLA?

En nuestra provincia hay tres instituciones que han participado activamente en estudios de ambiente glacial y periglacial. El principal es el Gabinete de Estudios de Geocriología, Glaciología, Nivología y Cambio Climático (GGNyCC) que forma parte del Departamento de Geología de la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales (FCEFyN) de la Universidad Nacional de San Juan (UNSJ). El Instituto de Investigaciones Hidráulicas (IDIH), de la Facultad de Ingeniería de la UNSJ. Y también el mismo departamento de Geología de la UNSJ. Estas instituciones están integradas por personas que vienen estudiando esto desde hace muchísimo tiempo. Son profesionales que dedican su vida a esto. Esto lo digo con mucho orgullo al ser sanjuanino. Yo soy mínimamente un colega de ellos, porque me dedico al tema hielos, pero desde la geografía. Pero hoy se puede decir que los que más saben de ambiente periglacial están en San Juan. Son sanjuaninos que están asesorados también por profesionales de nivel internacional en ambiente periglacial. Y los estudios de nivel 3 que se han desarrollado ya en San Juan, son los primeros de esa categoría en la historia de nuestro país. 

¿En estos estudios de Nivel 3, además de los profesionales y científicos de los que venimos hablando, se aplica tecnología de punta o cualquier puede ir hacer un pozo en el glaciar y ver tipo de recurso hídrico posee?

Esto no es lo mismo que una perforación geológica o para buscar agua. Primero, nosotros tenemos que encontrar un glaciar de escombros, que es un montón o una acumulación de escombros de diverso origen, pueden ser derrumbes, deslizamientos, o las mismas morrenas glaciales, donde ha ingresado agua en otros tiempos, varios miles de años atrás en los que hacía mucho más frío que ahora, y esa agua se congeló y quedó ahí. A veces algunos colegas dicen que el ambiente periglacial es un ambiente del pasado. Yo no lo veo así, porque desde mi disciplina que es la geomorfología, veo las formas del relieve hoy, entonces para mí el ambiente periglacial es hoy, con sus procesos, pero si, con elementos que hemos heredado del pasado. Uno de esos elementos del pasado, es el hielo. Pero para poder llegar al hielo se necesita otro tipo de perforación, se usa una perforadora sónica, que es una perforación que no gira o gira muy despacito, no es como un taladro. Porque si lo taladramos, genera calor y se nos va el hielo. Entonces es una perforadora especial que va penetrando el terreno por vibración, no girando, no lo hace por giro a la perforación, entonces se puede obtener el hielo, o la mayor cantidad de hielo, no perturbado del interior del glaciar de escombros. Entonces, es todo un tema, es complicado, hacer un estudio de nivel 3 en un glaciar.

¿Se podría decir que perforar un glaciar para el estudio de nivel tres es tanto un arte como una ciencia?

Hay bastante arte, ciencia y tecnología, primero se hace geofísica para ver más o menos dónde se debe perforar. A todo esto, hay una persona muy especialista para perforar o el perforista como se dice siempre. Para la primera perforación de un glaciar de escombros, acá en San Juan se trajo una persona de Chile que era una eminencia, digamos, había que cuidar más al perforista que a la máquina. Era único, un tipo que con el tacto ya sabía. Decía: “estoy tocando hielo, ahora es roca”, una genialidad la verdad. Entonces nos cuidaba la muestra, que eso es lo que queremos cuidar, la muestra. ¿Por qué? Porque el hielo que salga, si sale o no, y después si sale, es muy importante esa muestra de hielo preservarla y tenerla y poder estudiarla.

Cuando miramos hacia atrás, más allá de las diferentes gestiones de gobierno en San Juan, siempre fue una decisión la protección de glaciares en nuestra provincia ¿lo ves así?

Lo veo así, no es una coyuntura, por supuesto. No es una coyuntura actual. Pero, ¿sabes qué? Volvemos al comienzo: esto es agua, es recurso hídrico. Entonces, la motivación de estudiar el agua en todos sus estados nunca se pierde, porque el agua en sí nunca se pierde. Si no está en estado líquido, está en estado gaseoso o sólido, o dulce o salada, pero el agua nunca se pierde. Nuestra provincia, tiene por sí una motivación propia para estudiar el agua: hay gabinetes, institutos específicos de la universidad, que son de los mejores del mundo. Por todo esto es que es imposible que exista un mandato político y que todo el mundo firme algo para habilitar algo rápidamente, especialmente por la cantidad de científicos que hay detrás de cada rama y de cada institución u organismo. Hay científicos en el gobierno y hay científicos en las universidades y en cada organismo. A su vez, hay presencia de organismos privados y públicos científicamente avalados. Y además aparecen técnicos que no están en el país, que los traemos porque son los mejores en lo que hacen, certificados por la comunidad científica internacional.

¿Todos estos profesionales que intervienen en el proceso de estudio están comprometidos con el cuidado del agua?

No es solo compromiso, es pasión por cuidar el agua. Y de esta gestión liderada por el gobernador Orrego, también. Pero es cuidarla de manera razonable. Es estudiar científicamente cuál es el agua o el hielo que debemos cuidar realmente y si con estos estudios se determina que no tiene funciones o significancia hídrica, es entender que es una zona que se puede utilizar para una actividad humana.

Roberto, vos tenés hijos ¿de qué edades? ¿viven acá en San Juan? ¿Le dejarías un mundo que no estudie con el máximo rigor científico los glaciares de nuestra provincia?

Que buena pregunta. Sí, tengo hijos de 25, 21 y 16 años, todos viven aquí en San Juan y siempre han vivido en esta provincia mientras yo he trabajado vinculado a la industria minera. Yo lo he pensado mucho y lo he hablado con colegas, colegas también de otros países con los que nos hacemos esta pregunta. Llevo 25 años laburando en geografía aplicada al medio ambiente y a la geomorfología, es algo que siempre he dicho: si esto fuera algo que envenenara o perdiera el agua, si estuviera en un lugar donde va a ser peligroso, obviamente que mínimamente sacaría a los hijos. O sea, si fuera mercenario me quedaría yo laburando con mis hijos en otro lado. Hay que entender que en todos estos trabajos que mencionamos y en cada institución hay muchísima seriedad técnica y rigor científico.

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