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Más que barbijos

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En las máquinas de coser de unas quince mujeres se están confeccionando barbijos con tela que donó la Cámara Minera de San Juan a la Fundación CreSer. La meta es que salgan unos 4000, sean comprados a las costureras para contribuir a su economía familiar y que la Fundación los reparta en los barrios que asiste. Armar un taller y continuar cosiendo es algo que entusiasma al grupo.

Con una máquina de coser vieja, a pedal, Ángeles Sánchez (38) se da maña para hacer los barbijos. Vive con sus tres hijos en la casa de su mamá, en el Barrio Quinto Cuartel, y no tiene trabajo. Atiende el almacén familiar que también es un poco de regalería y librería, pero lo que ganan no es suficiente.  Ella es una de las mujeres que comenzaron con la prueba de coser diez barbijos cada una, y ahora, junto a sus vecinas y las del Barrio Valle Grande, va por la meta de los cuatro mil.

“Pensamos que se abre la puerta para hacer otras cosas. Si nos siguen donando telas podremos hacer, por ejemplo, bolsitos y venderlos, o cuchas para perros. Sería bueno armar un tallercito con nuestras máquinas de coser en condiciones, yo tengo un galpón grande en mi casa que podría usarse”, comenta Sánchez.

Los barbijos son bicapa y tienen un bolsillo para colocar papel como filtro. “La mitad de los que se hagan serán para niños, porque es muy difícil encontrar tapabocas para ellos. Vamos a ponerle un precio para que las mujeres puedan ganar dinero. Cuando la Cámara Minera los tenga, los que se vendan serán por dos, es decir, si el costo es de 100 pesos por ese precio daremos dos y uno volverá a la Fundación para que los distribuyan en los barrios mientras que el otro quedará para llevarlos a los departamentos mineros”, precisa Luciano Guglielmini, propietario de Solimin y quien aportó la tela en representación de la CMSJ.

Una vez que todos los barbijos estén listos, una empresa dedicada a la sanidad hospitalaria los va a esterilizar.

DE PRIMERA

La tela con la cual confeccionan los barbijos es micro polar fleeceterm 140 grs que tiene un tejido frisado con tratamiento interno que potencia la termicidad de la prenda y es antipilling en la cara externa.

“Es polyester al 100%, repele el agua y es respirable. Es elastizada e ideal para los barbijos porque no se moja ni se queda húmeda y para el invierno viene perfecto porque es una tela caliente. Nosotros la usamos para hacer buzos y pantalones de primera piel para los mineros, que usan debajo de los pantalones para estar totalmente calientes y al no tener algodón no se humedece”, explica Guglielmini.

Al cortar los barbijos de los trozos de tela donada, quedarán retazos y la idea de Guglielmini es realizar un concurso de iniciativas para darle un destino y sea productivo para las mujeres.

 

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