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Suarez sale a vender Potasio Río Colorado, la otra «vaca muerta»

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Minería, desarrollo, sustentabilidad, crecimiento, trabajo. Todos son conceptos que Rodolfo Suarez utilizó en campaña como argumentos para llegar a ser gobernador de Mendoza. Pasaron dos años y medio de ese momento y quizá la mina de sal de potasio en Malargüe sea la oportunidad para concretar parte de lo prometido por el mandatario antes de las elecciones de 2019.

De lo que está seguro Suarez, a horas de comenzar su viaje a Canadá para asistir a feria minera con más trascendencia internacional, es que en lo que resta de su periodo de administración provincial no habrá ni un solo proyecto que transgreda la ley provincial 7722, la norma que restringe la minería metalífera a cielo abierto.

Suarez se irá esta noche de viernes 10 a CABA y mañana sábado 11 partirá a la bella y siempre fría Toronto, acompañado por el ministro de Energía y Economía Enrique Vaquié y el titular de la empresa estatal PRC (Potasio Río Colorado) Emilio Guiñazú, que resguarda desde el año pasado los bienes de toda la infraestructura dejada por la brasileña Vale Do Río Doce en el territorio malargüina en 2013.

Cuándo y dónde se reunirá Suarez con los interesados en PRC

El gobernador llegará al inicio del domingo 12 a la cosmopolita ciudad canadiense donde se desarrolla anualmente la convención PDAC (Prospectors & Developers Association of Canada). Permítaseme una digresión a propósito: allí, en Toronto hay una colonia argentina importante y que tuvo un desprevenido crecimiento a inicios de este siglo, al recibir a muchas personas migrantes de Mendoza y en especial de Las Heras, que escaparon de la debacle económica argentina de 2001 al país norteamericano.

En esta oportunidad esta pequeña comitiva mendocina tiene una misión con dos objetivos. Primero: dar garantía de confianza institucional con la presencia del gobernador en el lugar ante los representantes de las siete empresas que se mostraron interesadas en invertir para el desarrollo de la explotación de sal de potasio. Segundo: verse personalmente con los ejecutivos privados para conocer sus reales inquietudes por producir la sal potásica de Mendoza.

Empresarios y funcionarios tienen un acuerdo de confidencialidad que no permite revelar las empresas para no poner en riesgo sus cotizaciones bursátiles y a la vez que se mantenga en resguardo la información técnica y económica que tiene PRC.

Viento a favor

Es cierto que el contexto internacional le es favorable al jefe del Ejecutivo mendocino para ir a conocerse con los representantes privados, que han mostrado interés en invertir en el predio de 80 mil hectáreas del sur mendocino donde se encuentra la mina.

El cloruro de potasio es una sustancia muy necesaria como fertilizante para campos dedicados a la producción agrícola (en especial la soja), y más ahora que la producción de alimentos se ve desequilibrada por la invasión rusa a Ucrania. De hecho Rusia es un proveedor mundial de fertilizantes y el conflicto bélico hizo que se menguara notablemente este flujo comercial.

Esta circunstancia ha hecho que la sal de potasio levante su cotización en un promedio del 180 por ciento de acuerdo a las publicaciones especializadas que narran las peripecias de los agroindustriales de países como Brasil, que es el cuarto consumidor mundial de sal de potasio para sostener la calidad de sus cultivos. La tonelada métrica costaba 475 dólares en 2012, bajó a 270 dólares en 2016, y desde octubre del año pasado trepó a máximos históricos que hoy bordean los 600 dólares.

Por eso de pronto es que el filón del mineral salino en Malargüe ahora sea una especie de una nueva «vaca muerta» pero para el sostenimiento de la agroindustria internacional.

Más vale pájaro en mano…

Las reales expectativas de la misión mendocina es captar un inversor que esté dispuesto en colocar entre 200 y 1000 millones de dólares, según sea la dimensión del proyecto a desarrollar.

Pero también para la elección del inversor, que se hará tras esta excusión de Suarez a Canadá, se tendrá muy en cuenta que la inversión impacte rápidamente en la economía mendocina. Teniendo en cuenta que «hay una ventana de mercado para el cloruro de potasio», explican en Economía. Es decir que mientras más rápido se aplique la inversión, más rápido se va a consolidar el activo mineral. Y además se generará velozmente trabajo, movimiento productivo y contrataciones de pymes locales.

Hay seguridad en la calidad del yacimiento, particularmente de Guiñazú después de revisar los estudios encarados para vender la mina. La reserva comprobada es de 360 millones de toneladas de cloruro de potasio en el subsuelo sureño. Eso garantiza 50 años de extracción si se quisieran producir 4,5 millones de toneladas por año como lo proyectaba Vale, esta sería la aspiración de máxima en términos económicos.

Aunque es probable que el proyecto elegido por concurso privado de ofertas, termine siendo el pensado más regionalmente, para abastecer el mercado sudamericano encabezado por Brasil como el más ávido por fertilizantes. Entonces habría que planear una inversión para unas 250 mil toneladas anuales, más modesta en el caudal económico-financiero, pero más efectiva por el plazo en la puesta en marcha de la producción.

«Hay cuatro empresas (de las siete interesadas) que ya probaron el sabor del riesgo argentino, tienen inversiones acá, y probablemente tengan pesos para invertir, que se podrían convertir a dólares vía exportaciones», publicó hace 5 días el POST en su edición dominguera del Quincho, precisamente sobre estas negociaciones que se darán a partir del lunes 13 en el Hotel Ritz Carlton de Toronto en donde Suarez se encontrará con los potenciales inversores.

Fuente: Mendoza Post

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