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Trabajo minero en San Juan: el sector teme que caiga el empleo si no abre un proyecto pronto

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El objetivo es que antes de que las minas activas cierren, se solapen con nuevos proyectos. Pero a pesar de un largo plazo auspicioso, la coyuntura creó un riesgo inesperado.

Por Carolina Putelli

En 2009 abrió por ultima vez un proyecto minero metalífero en San Juan, cuando empezó a trabajar Casposo, que cerró hace ya cuatro años. Pero 13 años después, aun siendo la provincia con más inversión en exploración, la “tierra minera” se enfrenta a un riesgo alto: que haya un bache entre la creación de nuevos puestos de trabajo y que disminuyan los que están.

Uno de los primeros signos los dio Mark Bristow, el CEO de Barrick en su última visita a San Juan. El sudafricano dijo que, si la política nacional no cambiaba, Veladero podía cerrar en 2029 en lugar de 2034, su perspectiva más positiva. En la mina trabajan 4.162 personas, el 99% sanjuaninos.

Gualcamayo, la otra mina de oro productiva, empezó un proceso de contracción de puestos de trabajo recientemente, ya que se reduce el mineral de su yacimiento. Tiene otro sector con reservas, pero las condiciones macro económicas hacen que la posibilidad de empezar a explotarlas se vuelva más lenta. De la mina jachallera dependen unos 2.000 sueldos.

Estos procesos son parte de la industria minera. Una empresa empieza a explotar un yacimiento y en simultáneo busca minera en otros sectores. Si hay más, extienden la vida, como hizo Veladero que ya superó los 12 años que calcularon al inicio. Siempre y cuando siga siendo rentable.

Lo que buscan países y provincias mineras es que antes de que un proyecto se agote, empiece otro, para que los puestos de trabajo e inversiones de proveedores sigan activos. La explosión de puestos que genera la construcción suele compensar este proceso y después quedan los empleados directos e indirectos. Pero en San Juan este ciclo se encuentra, según algunos referentes, en riesgo.  

Voces más y menos pesimistas

La mirada más dura al respecto del momento que transita la provincia, es la de Ricardo Martínez, geólogo y vicepresidente de la Cámara Minera. Para el profesional, en este momento ya es tarde para que San Juan pueda mantener los puestos de trabajo, incluso con la promesa de Josemaría.

El proyecto de cobre iglesiano, que consiguió su DIA en abril pasado, es el más avanzado y podría empezar a construir. Pero para Martínez, la situación actual igual generará una contracción de los puestos de trabajo y sobre todo afectará a la macro economía.

Es que si bien cuando una mina empieza su construcción genera un boom de puestos de trabajo (Josemaría calcula 10.000 en su pico más alto), no empezará a exportar hasta dentro de 4 a 5 años. Si en ese tiempo Veladero y Gualcamayo disminuyen su producción, estaría en riesgo buena parte de los U$D 750 millones de exportación minera que genera San Juan.

Para el Gobierno de San Juan hace tiempo es una prioridad que un nuevo proyecto empiece a moverse. El actual ministro de Minería, Carlos Astudillo, empezó su gestión insistiendo en que debía darse una nueva apertura en la provincia.

Para el funcionario, San Juan puede esquivar este problema si las empresas entienden que “hay momentos que son de ganancias y otros para apalancar proyectos”. Astudillo reconoció que hoy en la provincia está reduciendo la producción de las minas, pero que “cuando ocurren estos vaivenes hay que agudizar el ingenio para que ese trabajador pueda seguir en otro lugar”.

Para el ministro, “las cuentas que hace el Estado, que es el representante de la sociedad y las que hacen las empresas, que defienden al capital, por ahí no son las mismas”.

Las reservas, el mundo y las políticas nacionales, las razones

San Juan no transita un mal momento frente a los mercados. Como punto de interés, la provincia está posicionada a nivel nacional e internacional. Hay 19 proyectos metalíferos de interés y más de la mitad de la inversión a exploración de todo el país llegará a la cordillera local.

Hay reservas y estratégicas, porque siguen apareciendo buenos resultados de hallazgos de cobre. Solo con que empiecen cuatro proyectos en el lapso de 15 años, pueden crearse hasta 80.000 puestos de trabajo directos e indirectos. Además de que este metal es clave para la reconversión energética a la que apunta el mundo.

Pero el ahora no es tan positivo. Las razones cambian según el actor que hable, pero tienen en común que todos señalan fuera del territorio provincial.

Según los empresarios, la principal razón para este riesgo del sector minero es la carga impositiva del 55% que tiene la producción, el freno a importaciones y la diferencia en tipos de cambio. Pero, sobre todo, Martínez se refirió a los cambios en las políticas económicas, que generan falta de confianza.

Astudillo no negó esto, pero sumó las condiciones internacionales. La guerra entre Rusia y Ucrania también golpeó al sector minero y el precio del dólar y del cobre sufrió variaciones en los últimos tiempos. Y mientras el precio no crece, hay menos mineral que es rentable sacar.

La exploración, el sector que mantiene la situación

Según confirmó Mario Hernández, presidente de la Cámara Minera, en San Juan hay cerca de 2.000 puestos de trabajo en las empresas que están explorando. El empresario explicó que estos pueden crecer y que en la temporada 2022/2023 esperan que se amplíen entre 300 y 500 puestos.

Pero estos no están moviendo la aguja de forma tan visible porque, coinciden fuentes del Estado y empresariales, están tomando trabajadores del mismo sector. Un caso es el de Los Azules, el cuarto proyecto de cobre del mundo, ubicado en Calingasta.

El intendente del departamento confirmó que la exploración en el departamento ya superó los 450 puestos de trabajo, cerca de 300 en Los Azules. Pero este número es el mismo que quedó bacante cuando cerró Casposo. Por lo tanto, hubo una compensación de los puestos perdidos y todavía no se crearon nuevos.

Mario Hernández además aclaró que la mayoría de los puestos que se abren son especializados. En el sector la mayoría son geólogos, perforistas, ayudantes de perforistas. El resto es para servicio de comida, mantenimiento de caminos, servicio de comida y logística. Los campamentos más avanzados son más grandes y toman personal para estos últimos puestos, pero los que están empezando se enfocan más en personal con experiencia.

Si la exploración sigue creciendo puede llegar a tomar a personal minero que dejen otras minas, pero el ritmo no puede compararse con lo que sucedería con uno en construcción. Si a esto se suma que algunas publicaciones anticipan una caída del 10 o el 20% de la exploración a nivel mundial, será más difícil compensar un posible cierre de mina.

La construcción e inicio de operaciones de un proyecto metalífero es, entonces, la única manera de mantener la rueda de la economía de San Juan funcionando como hasta ahora.

Diario Huarpe

CMSJ

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