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Un nuevo comienzo

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Pasaron de hacer cada uno la suya, a juntarse animados para que su producción de comino aumentara y conquistara nuevos mercados. Doce huaqueños, del departamento Jáchal, ya hicieron su segundo despacho hacia la Provincia de Santa Fe. Son asesorados por la Agencia que el INTA tiene en la comuna del norte y Veladero aporta insumos, maquinaria y herramientas. Este año pasarán de 12 a 20 hectáreas cultivadas.

El personal que trabaja en la Agencia de Extensión Rural de Jáchal, dependiente del Instituto Nacional Agropecuario (INTA), recorre todo el departamento para ver cuáles son las necesidades de los productores de una zona caracterizada históricamente por el cultivo de cebolla, membrillo y tomate. El comino, una aromática que se utiliza como especia, también se planta en tierras jachalleras. De hecho, un censo que data del año 1937 daba cuenta de la existencia de tres hectáreas de comino en Jáchal.

“Andando por la localidad de Huaco, vimos que la producción de comino que se hacía era muy básica. Por eso comenzamos este proyecto que ya tiene cuatro años y siempre se proponen para trabajar a cinco años hasta que el grupo despega. Cuando se juntaron los doce productores quedaron algunos sueltos, que son los que no se animan o desconfían. Para cualquier tipo de proyecto siempre hay un productor que escucha la propuesta y atrae al resto a las reuniones. El grupo se conforma por  voluntad propia y son ellos los que se eligen porque tiene que haber armonía entre ellos”, explicó la ingeniera Agrónoma María Teresa Fernández, en el programa radial “Creación Renovable” que se emite todos los sábados por la CNN Radio San Juan.

María Teresa Fernández es jefa de la Agencia de Extensión Rural de Jáchal y está a la cabeza de este proyecto que se convirtió en todo un desafío personal. “Nos quitó un poquito el sueño, sobre todo a mí porque los embarco a los productores a vender todo online y por teléfono, y era mucha adrenalina. Pero ya estaba pensando en vender algo si nos iba mal para pagarle a ellos. Sin embargo, a las 48 horas de llegar la carga nos dijeron que fuéramos al Banco porque ya estaba el depósito. Nos saltaba el corazón”, comentó.

La cosecha de comino que tiene esta docena de productores en doce hectáreas hace un total de 8.000 kilos. Vendieron esa cantidad más lo que se les juntó de la cosecha anterior, que no pudieron comerciar debido a las restricciones que impuso la pandemia. Se hizo en dos tandas, la primera salió a destino hace cerca de un mes y la segunda el sábado pasado.

La propuesta concreta que les hizo María Teresa fue salir a buscar negocios y apuntaron como mercado a Buenos Aires, Mendoza y Santa Fe. Es que, por años los compradores que viven en la ciudad de San Juan iban a las fincas y compraban puñados (de a 100 kilos), por decirlo de alguna manera. Son los molineros que tienen su propia planta elaboradora y envasadora de aromáticas.

“Algunas empresas nos dijeron que querían cierta cantidad, otras nos pedían continuidad hasta que encontramos una que nos dijo que iba a comprar todo y se llama Shorton Argentina. Las empresas tienen exigencias como, por ejemplo, todos los análisis del Código Alimentario Argentino que les aseguran la calidad del producto. Los análisis los hicimos en el Instituto Tecnológico del Gobierno Provincial, demoraron tres días y salieron perfectos”, señaló.

A uno lo preparan para el rendimiento del cultivo, pero no para la comercialización. Yo me puse la camiseta de esto y fue fantástico”

LA PATA QUE FALTABA

El proyecto pintaba prometedor. Igualmente faltaba algo clave. “Cuando empezamos el primer año, el problema eran las malezas, algunas enfermedades que había, dónde guardábamos y cómo envasar. Yo quería tener para los productores todos los agroquímicos necesarios para que dejaran de sacar las malezas a mano y de sufrir por enfermedades que tenían solución. Veladero nos compró herbicidas, fungicidas, insecticidas y también las bolsas porque antes usaban bolsas recicladas y les ataban la boca con un alambre”, explicó la ingeniera.

Los granos de comino pasaron por las máquinas que está en la Planta de Limpieza de Semillas que pertenece al Ejecutivo Provincial. Se envasan en bolsas blancas de aproximadamente 12 kilos que, en volumen, es comparable a una bolsa de 50 kilos de maíz.

La limpieza del grano la hicieron los mismos productores que, durante diez días, se instalaron en la sala desde las 8 de la mañana hasta las cinco de la tarde.

La profesional nunca descartó darle valor agregado al comino jachallero vendiéndolo envasado y aseguró que la empresa minera está dispuesta a ayudarlos. “Hacer una aromática tiene sus cosas: categorías, calidades y muchas adulteraciones también. Entonces hay que aprender mucho del negocio para no cometer errores. Lo más lógico para nosotros fue vender en esta primera etapa el grano y sacarnos de encima la producción”, dijo en el programa radial.

El suelo ya está preparado para comenzar la siembre en mayo y, esta vez, le sumarán anís. El mismo grupo de productores, que está en proceso de formalizar una Cooperativa, plantará 20 hectáreas de comino y 2 de anís. En Argentina, las hectáreas sembradas de comino son 600 y están distribuidas en Catamarca, La Rioja, Tucumán y San Juan (en Jáchal y una hectárea en 25 de Mayo); y unas 300 de anís. En el país se produce solamente el 60% del comino que se consume. El resto se importa de la India pese a que el grano es más chico y tiene menor contenido de esencia y de aroma. “Pero los compradores tienen la certeza de que los kilos que quieren los tienen. No importa que la diferencia de precio sea alta. El de la India se paga a 700 pesos el kilo y el de acá cuesta 300 pesos. A veces el empresario decide pagar y no renegar”, explicó.

 

 

CMSJ

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