Tras la destacada participación de Fortescue en el World Mining Congress de Perú, Cintia Marchetti, Head of Exploration para América, dialogó con el programa “Minería y Voz” sobre el hito que consolida a la compañía en la región. En una charla profunda, analiza cómo la Inteligencia Artificial y la tecnología están transformando los modelos geológicos, sin perder de vista que la pasión y la creatividad humana siguen siendo el motor indispensable del descubrimiento.
Fortescue marcó un hito reciente en el World Mining Congress de Perú al presentarse por primera vez con un stand propio. ¿Qué señales envía la compañía al mercado regional con este posicionamiento en uno de los eventos más estratégicos de la industria global?
Participar con un espacio propio refleja de manera contundente el crecimiento de Fortescue en Latinoamérica y nuestra consolidación en mercados clave como Perú. Este hito no solo nos posiciona con fuerza a nivel regional, sino que tracciona directamente las operaciones y planes que llevamos adelante en Argentina y en toda la zona. Estar allí nos abre nuevas oportunidades de negocio y nos permite consolidar vínculos fundamentales con los actores clave de la minería global.
Durante su participación en los paneles del congreso, dejaste una definición muy interesante al plantear la exploración minera como un “proceso de aprendizaje continuo”. Para quienes siguen el día a día del sector desde San Juan y el resto del país, ¿cómo se traduce este concepto a la práctica geológica actual?
Significa entender que explorar va mucho más allá de salir a buscar minerales; es un aprendizaje diario para descubrir de forma más eficaz, rápida y precisa la evolución de un modelo geológico. Hoy los yacimientos más evidentes ya se descubrieron. Los próximos objetivos no están a la vista, lo que nos obliga a refinar nuestras metodologías. Los equipos en el terreno toman muestras y observan, pero la velocidad con la que procesamos esa información cambió de forma drástica. La sofisticación de la geofísica y la geoquímica nos exige estar en constante aprendizaje para interpretar correctamente lo que estas nuevas técnicas nos están diciendo.

Iglesia. Campamento de Fortescue en el proyecto Nacimiento.
Mencionaste que la industria atraviesa un cambio disruptivo de la mano de la Inteligencia Artificial. En una actividad de base científica y técnica tan fuerte como la geología, ¿Dónde queda el límite entre el algoritmo predictivo y el criterio del explorador?
La Inteligencia Artificial es una herramienta extraordinaria para predecir patrones y ayudarnos de manera probabilística, pero el eje fundamental sigue siendo el equipo humano. La tecnología viene a amplificarnos, a hacernos mejores exploradores; no hay que tenerle miedo ni pensar que va a reemplazarnos. Frente a este avance tecnológico, los liderazgos y los equipos tenemos que ser paradójicamente cada vez más humanos en la interpretación. Esa pasión por descubrir, el debatir por qué un modelo no cierra, el intercambiar ideas con un compañero o un jefe… todo eso es profundamente humano y es algo que jamás le podremos delegar a una máquina.

Es una excelente analogía la que planteas. Al final del día, la tecnología responde con base en los datos que el profesional introduce y analiza…
Exactamente. El uso de herramientas de IA nos demuestra que los resultados dependen de la calidad de nuestras preguntas. Nos obliga a desafiarnos y a cuestionar nuestras propias certezas. En la geología esto es un gran reto, porque el geólogo, por naturaleza, busca todo el tiempo confirmar su hipótesis. El verdadero salto de calidad actual ocurre cuando usamos la Inteligencia Artificial no para darnos la razón, sino para ponernos a prueba, obligando al equipo de exploración a desafiar constantemente sus propios modelos.
Este debate sobre la innovación conecta directamente con la realidad local. Recientemente, el Instituto Provincial de Exploraciones y Explotaciones Mineras (IPEEM) de San Juan avanzó en la licitación de nuevas áreas. Surge a veces la pregunta si estas zonas ya fueron exploradas en el pasado. Sin embargo, la tecnología actual permite reinterpretar el subsuelo con otra madurez científica. Con la misma base de datos, ¿por qué algunas empresas descubren y otras no?
Esa es una gran pregunta y fue uno de los ejes que destaqué en el panel del congreso. ¿Por qué dentro de un mismo equipo, con la misma información, podés tener opiniones tan diversas? Porque la clave está en la interpretación. Hoy no solo contamos con geofísica que llega más profundo o geoquímica más sofisticada para reestudiar sistemas explorados en el pasado; contamos también con el factor humano. Necesitamos equipos integrados por profesionales experimentados, pero también por jóvenes que traigan ideas frescas y sin sesgos. Haciendo una analogía futbolística: tenemos a Messi, pero Messi no juega solo. El experto de tu equipo necesita soporte, y una idea disruptiva la puede traer cualquiera. El secreto actual de la exploración exitosa es mezclar generaciones y reinterpretar constantemente.
Es fascinante ver cómo la transición energética no solo presiona la demanda de minerales críticos, sino que está reformulando la estructura y la dinámica de los equipos de trabajo en las compañías…
Totalmente. La transición energética empuja al mundo a buscar minerales a un ritmo sin precedentes. Esto nos plantea una paradoja, porque la exploración minera requiere tiempo: tiempo para perforar según la estacionalidad, procesar datos y definir los mejores pozos. La tecnología acelera la captura e integración de esa información, pero la respuesta corporativa debe ser la creación de equipos interdisciplinarios y multigeneracionales.
En Fortescue somos una empresa que une tecnología, innovación, minería y energía. Por eso, motivamos especialmente a los jóvenes de San Juan y del país a volcarse a carreras de ciencia y técnica. Les enseñamos que todas las miradas importan y los alentamos a desafiar el pensamiento establecido. Esa audacia e “inocencia” profesional, libre de los vicios de la experiencia, es la que propone fórmulas alternativas fuera de la caja. Necesitamos conjugar los 20 o 30 años de experiencia explorando la Cordillera de los Andes con la mirada innovadora de las nuevas generaciones. Argentina tiene un potencial enorme en esa combinación.

Calingasta. Imagen aérea de campamento del proyecto Vanesa-Susana que opera Fortescue.
Esa proyección regional de Fortescue y el posicionamiento en Perú, ¿cómo impacta en la percepción de los inversores hacia nuestro país?
La estrategia de Fortescue es consolidarse regionalmente. Posicionarnos en Perú significa traccionar y visibilizar a toda la región, lo que incluye fuertemente a la Argentina. En nuestro stand del World Mining Congress recibimos muchísimas consultas sobre el auge que están teniendo el país y la provincia de San Juan en materia de exploración. Es una ventaja competitiva única que debemos capitalizar.

Para cerrar, hablemos del cobre, el metal rey de la descarbonización. La brecha entre la oferta actual y la demanda que exige la transición energética es gigantesca. ¿Cómo se logra acortar esa distancia desde la industria y las instituciones?
La respuesta definitiva es la colaboración y la integración del conocimiento. Esta brecha no se cierra únicamente descubriendo nuevos yacimientos, sino redefiniendo los que ya conocemos. Hoy, la tecnología y la ingeniería ambiental permiten que proyectos que antes eran inviables por desafíos metalúrgicos o de procesamiento, ahora operen con criterios de alta eficiencia y sustentabilidad.
Para lograrlo, concluyo en que debemos compartir el conocimiento en todos los niveles: entre la industria, las organizaciones, las universidades, los servicios geológicos y los gobiernos provinciales. Incluso entre las propias empresas competidoras conversamos en el congreso sobre la necesidad de abrir la información. Si compartimos el conocimiento técnico, logramos que a toda la industria y a las comunidades les vaya bien.
Tomando este concepto de colaboración y sumando el factor innovación, en San Juan se da una coyuntura muy particular que Fortescue conoce bien como miembro de la Cámara Minera de San Juan. A diferencia de distritos históricos de cobre en Chile o Perú, donde los proyectos tienen décadas de operación y es más complejo reestructurar la tecnología, San Juan se presenta como un “terreno verde” (greenfield) donde está casi todo por diseñarse desde cero en materia de innovación. ¿Cómo se capitaliza esta ventaja competitiva?
Es una ventaja estratégica que debemos aprovechar al máximo. Cuando una provincia como San Juan cuenta con la presencia de compañías globales, se abre una ventana única para la transferencia tecnológica directa. En Fortescue, por ejemplo, desarrollamos herramientas de vanguardia, infraestructura y laboratorios avanzados en Australia y Canadá. Vemos de cerca cómo avanza la automatización para explorar y cómo la compañía descarboniza activamente sus propias operaciones a gran escala. Nuestro objetivo central es traer toda esa ciencia aplicada y esos saltos tecnológicos a Sudamérica, con un fuerte foco en la Argentina. San Juan hoy tiene la oportunidad histórica de saltarse etapas e incorporar desde el primer día estándares de innovación que a otros distritos les llevó décadas adoptar.

Parte del equipo de la empresa realizando trabajos en la loguera del proyecto Nacimiento.
Para asimilar y ejecutar esa tecnología de punta en el territorio se requiere un capital humano muy preparado. ¿Cómo evalúas el nivel de los geólogos, ingenieros y técnicos locales para responder a este nivel de exigencia corporativa?
El nivel de nuestros profesionales es simplemente increíble. Argentina cuenta con recursos humanos altamente calificados, con una capacidad técnica y de adaptación que les permite interactuar, liderar y trabajar en cualquier equipo interdisciplinario del mundo. Tenemos el talento necesario para decodificar estas nuevas tecnologías, desafiarlas y aplicarlas con éxito en nuestra Cordillera. La combinación entre la experiencia internacional de las empresas y la capacidad de nuestra gente es la clave del salto cualitativo del sector.
Cintia, te agradecemos profundamente este diálogo exclusivo para el programa de la Cámara Minera de San Juan en el marco de este World Mining Congress.
Muchísimas gracias a ustedes por el espacio y por tender estos puentes de comunicación. Quiero hacer llegar un saludo muy afectuoso a toda la comunidad minera y a los vecinos de San Juan que nos están escuchando. Espacios como este forman parte del cambio que necesitamos: colaborar, conversar e intercambiar opiniones de manera transparente es lo que hará crecer a nuestra industria.







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