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Infraestructura y valor social: el modelo de diálogo comunitario detrás de los nuevos puentes que construyó Glencore Pachón en Calingasta

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María Eugenia Basualdo, gerenta de Relaciones Comunitarias de Glencore Pachón, analiza el impacto histórico de la inauguración de los puentes sobre los ríos Los Patos y Colorado. Una obra de 15 millones de dólares financiada íntegramente por la empresa, que dinamiza la ganadería, el turismo y el empleo local bajo los más altos estándares de seguridad de la industria.

La inauguración de los nuevos puentes sobre los ríos Los Patos y Colorado ha tenido una gran repercusión en los medios sanjuaninos. Desde su doble perspectiva, como gerenta de Relaciones Comunitarias y como vecina que reside en Calingasta desde hace 15 años, ¿qué significa este logro para el proyecto y para el departamento?

Significa un avance histórico y un paso concreto hacia el futuro de El Pachón. Llevo una década y media trabajando en este proyecto y conozco a fondo la historia del antiguo puente militar Bailey, así como las épocas en las que directamente nos quedábamos sin conectividad. Hoy contamos con estructuras definitivas gracias a una inversión de 15 millones de dólares financiada al 100% con fondos propios de Glencore. Es una demostración rotunda de nuestro compromiso a largo plazo con San Juan y con la comunidad, incluso antes de la presentación del Informe de Impacto Ambiental de explotación.

Un aspecto destacado de esta obra fue el proceso previo de diálogo. ¿Cómo se integró la voz de los vecinos y de los sectores productivos en el diseño de la ingeniería?

Fue un verdadero trabajo en conjunto entre la comunidad, los ingenieros de Glencore, la contratista principal y los subcontratistas. Un ejemplo claro fue el trabajo con la Cooperativa Ganaderos del Sur, que son nuestros vecinos directos en la zona. Nos reuníamos cada dos meses con ellos y el equipo de ingeniería para escuchar sus necesidades. Nos marcaban detalles logísticos cruciales: dónde ubicar los pasos para no afectar sus canales de agua, cómo diseñar bermas y alambrados para resguardar a sus animales en la zona de las veranadas, entre otros puntos. Cada sugerencia fue incorporada por los ingenieros. Fueron dos años de construcción intensa que concluyeron de forma exitosa y con un récord impecable: cero incidentes de seguridad.

Más allá de la infraestructura final, la construcción de los puentes dinamizó fuertemente el mercado laboral calingastino. ¿Cuál fue el balance en materia de empleo local y desarrollo de capacidades?

El impacto en el empleo local fue prioritario. En el pico de la construcción alcanzamos los 120 trabajadores, de los cuales el 90% fueron contratados directamente en el departamento. Estamos hablando de 95 calingastinos que desempeñaron diversas tareas operativas. Hicimos un esfuerzo muy grande y coordinado con los gremios para asegurar que los vecinos interesados pudieran sumarse. Lo más valioso es el legado técnico: además de su experiencia en oficios constructivos, este personal fue rigurosamente capacitado bajo los exigentes estándares de seguridad y calidad de la minería moderna. Hoy, Calingasta cuenta con profesionales con un perfil técnico superior para afrontar cualquier otra obra de envergadura.

Es interesante ver cómo una inversión netamente minera termina transformándose en un motor para actividades tan diversas como el turismo y el agro. ¿Cómo impacta esta obra en la rutina del departamento?

Es exactamente así; la minería opera como un dinamizador de toda la matriz productiva. Antes de contar con el puente sobre el río Colorado, cada vez que bajaba una creciente el camino se cortaba de inmediato. Los prestadores turísticos solían llamarme preocupados porque se quedaban varados a mitad de camino con contingentes de visitantes. Eso no va a suceder más. Esta obra garantiza la transitabilidad permanente para el turismo de cordillera y facilita la logística de los ganaderos. Nos acompañaron en la inauguración diversas cámaras del sector minero e industrial, pero también los integrantes de la Asociación Civil Ciudad Andina, con quienes trabajamos codo a codo en la puesta en valor del Refugio del Molle para el disfrute de pescadores y montañistas. Los puentes cumplen su función más noble: unir y potenciar las realidades de la región.

La ceremonia de inauguración tuvo momentos de mucha emoción, sumando elementos de la cultura y la fe local. ¿Cómo vivió esa faceta comunitaria del evento?

Fue una jornada muy especial y cargada de simbolismos. Tal como expresó el padre Pablo durante la bendición, los puentes representan el diálogo y el encuentro de diversas culturas. Nos acompañaron los Danzantes de la Virgen, una institución muy respetada que nos propuso honrar a la Virgen de Andacollo. Como bien explicaron los danzantes, esta imagen fue traída desde Chile en el año 1900 por un puñado de mineros. En Calingasta, la minería forma parte de la esencia misma de su historia y de su identidad, por lo que la Virgen de Andacollo es la protectora de los trabajadores y del pueblo en general. De hecho, asumimos un hermoso compromiso: nuestro equipo de caminos de Pachón va a construir una gruta en el ingreso de los puentes para entronizar allí a la Virgen, creando un espacio de oración y parada obligada para todos los visitantes que suban a la cordillera.

Más allá de las cifras millonarias y los titulares grandilocuentes que suelen acaparar los diarios, cuando uno analiza el trasfondo de esta obra se percibe una visión estratégica muy profunda. Hay un claro concepto de mutuo beneficio o win-win. ¿Qué clase de proyecto busca consolidar Glencore Pachón de cara al futuro?

Apuntamos a una visión de largo plazo que define nuestra identidad corporativa: queremos ser un proyecto diseñado junto a la comunidad. Nuestro objetivo es potenciar al resto de las actividades económicas que nos rodean. La minería no puede concebirse como una isla donde la ganancia sea exclusivamente para la empresa; el beneficio debe derramar en el sector ganadero, en el turismo y en el comercio local. Hoy, la minería tiene una capacidad de inversión en San Juan que supera a la de otras industrias. Esa realidad nos otorga la enorme responsabilidad de acompañar e impulsar el crecimiento integral del departamento.

Esa filosofía explica por qué desde su área no solo intervienen en grandes obras de infraestructura, sino que también despliegan programas vinculados a la salud, el apoyo a emprendedores y el fortalecimiento comunitario. ¿Cómo se articulan esos ejes?

Precisamente porque estamos trabajando para generar las condiciones estructurales que permitan a más sanjuaninos ser protagonistas del auge minero que se avecina. Queremos que la comunidad esté preparada y calificada para aprovechar cada oportunidad que se abra en el camino. Los resultados de una gestión comunitaria serian se consolidan de a poco, de manera progresiva. Por eso, inaugurar estos puentes definitivos —la primera gran obra de infraestructura de un proyecto tan emblemático— constituye un hito fundacional no solo para Calingasta, sino para toda la provincia.

Coincido plenamente. Salir del análisis superficial del titular nos permite comprender que la minería, a través de estas obras estratégicas, está contribuyendo a refundar San Juan, mejorando de forma directa la calidad de vida de sus habitantes. Mientras aprovechamos para transmitirle el saludo afectuoso de los oyentes calingastinos que destacan su enorme compromiso diario con el territorio, ¿Qué balance hace de este momento histórico?

Como sanjuanina y como vecina de Calingasta, siento un profundo orgullo por el espacio que construimos y por el impacto real de esta obra. Es fundamental que estos procesos se conozcan y se debatan con datos reales. En este día tan especial para nuestra provincia, en un nuevo aniversario de la fundación de San Juan, me genera una gran satisfacción ser parte de una industria minera que es sinónimo de progreso tangible. El camino es seguir trabajando codo a codo con la gente.

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