Tras la apertura de sobres de la última licitación del IPEEM, Natalia Marchese analiza el fuerte interés de los inversores en los departamentos de Iglesia y Calingasta. En una charla exclusiva, la funcionaria destaca el rol clave de las empresas juniors para descubrir los yacimientos del futuro, el impacto del RIGI en el escenario macroeconómico y por qué la tecnología obliga a reexplorar zonas históricas con una nueva mirada científica.
El IPEEM acaba de dar un paso importante con la apertura del primer sobre de la licitación en curso. ¿Cuál es el balance inicial en cuanto a la respuesta del sector privado?
El balance es sumamente positivo. El martes pasado realizamos la apertura del primer sobre del proceso licitatorio que teníamos en marcha. De un total de nueve empresas que habían adquirido los pliegos de bases y condiciones, finalmente cinco grupos empresarios presentaron formalmente sus propuestas para competir en la licitación.
P: Cuando analizamos el mapa de estas áreas licitadas en Iglesia y Calingasta, ¿hablamos de zonas vírgenes o son propiedades que ya cuentan con algún tipo de antecedente minero?
Son nueve áreas en total, distribuidas estratégicamente: cinco se ubican en el departamento de Iglesia y cuatro en el departamento de Calingasta, sumando un total de 23 derechos mineros. Hay una diversidad de terrenos interesante. Encontramos áreas con exploración avanzada, mientras que otras se encuentran en etapas intermedias o directamente en fase de prospección. Lo valioso es que ya cuentan con un piso de información científica previa, como datos geológicos básicos, algunos sondajes iniciales y campañas de muestreo. Son bloques con un atractivo geológico muy alto.

Natalia Marchese, presidenta del IPEEM.
Desde una perspectiva macroeconómica, ¿considera que la vigencia y operatividad del RIGI ha sido el catalizador definitivo para captar el interés de estos cinco grupos inversores?
Sin lugar a dudas. El RIGI es un esquema de incentivos de enorme relevancia para el sector. Cuando una compañía adquiere los derechos para explorar, sabe que, si los resultados son exitosos y el depósito demuestra potencial técnico, este régimen le garantiza las condiciones de previsibilidad necesarias para dar el salto hacia la etapa de explotación. Es una herramienta indispensable para retener la inversión a largo plazo. Resulta vital tanto para las empresas juniors, que son las que asumen el riesgo inicial en el terreno, como para aquellas que decidan avanzar hacia la construcción y operación de la mina.
Históricamente, las grandes operadoras dominan los titulares. ¿El pliego actual del IPEEM está diseñado deliberadamente para fomentar el ingreso de empresas juniors y dinamizar la base de la pirámide exploratoria?
Absolutamente, diría que esa es la esencia constitutiva del IPEEM. De hecho, de estas nueve áreas licitadas, siete corresponden a propuestas de empresas de exploración de perfil junior. En la minería actual, el ingreso de estas estructuras ágiles es crucial: son las que van efectivamente al terreno, hacen el trabajo de campo, invierten en riesgo y descubren los depósitos. Históricamente, la mayoría de las compañías que se presentan a nuestras licitaciones pertenecen a este segmento. Debemos seguir fomentándolas porque representan el eslabón inicial que da origen a los grandes proyectos de la provincia.
Existe una inquietud recurrente en la comunidad: si un área ya fue explorada en el pasado, ¿cuál es el sentido técnico de volver a licitarla y explorarla otra vez?
Es una excelente pregunta porque nos permite aclarar cómo funciona la ciencia minera. Descubrir un yacimiento económico requiere una inversión de tiempo y esfuerzo monumental; no se define un depósito con uno o dos pozos de perforación. La exploración es un proceso de largo aliento. Muchas de estas áreas se trabajaron en épocas donde la minería no tenía el desarrollo actual o donde el contexto macroeconómico del país no acompañaba.
Hoy las condiciones cambiaron. San Juan está bajo la lupa de los principales inversores globales y contamos con nuevas tecnologías, modelos metalogénicos y metodologías de análisis que antes no existían. Cualquier propiedad que muestre una manifestación de mineralización merece ser reinterpretada y perforada bajo una nueva visión geológica.

Mientras la opinión pública se concentra en los megaproyectos de cobre o en las minas activas como Veladero, esta licitación demuestra que hay un tejido subterráneo que garantiza que la actividad no se detenga.
Exactamente. Es fundamental entender que proyectos emblemáticos como Veladero comenzaron siendo un objetivo de exploración menor en la libreta de un geólogo. Nuestra cordillera es imponente y todavía alberga vastas extensiones que están prácticamente vírgenes de exploración sistemática.
Para que la cadena productiva no se agote, necesitamos multiplicar la cantidad de empresas explorando en el territorio para que definan los nuevos recursos del mañana. Estoy convencida de que fortalecer la exploración minera de las empresas juniors en San Juan es la política más sustentable que podemos implementar, porque ellas construyen la base de toda nuestra industria.
Para tomar dimensión del ecosistema exploratorio actual en la provincia, ¿cuántas empresas de este segmento se encuentran trabajando activamente en el terreno?
Si bien es un dinamismo constante que dificulta dar un número estático y exacto, estimamos con seguridad que hoy en San Juan hay más de 20 o 25 empresas juniors explorando activamente en diferentes sectores de nuestra cordillera y precordillera.
Volviendo a la licitación del IPEEM cuyos primeros sobres se abrieron recientemente, ¿cuál es el cronograma técnico previsto para llegar a la adjudicación definitiva y la firma de contratos?
En esta primera instancia evaluamos toda la documentación legal, técnica y económica de los oferentes; este es el filtro inicial. Técnicamente, el pliego establece un margen de 30 días para proceder a la apertura del segundo sobre, que contiene la propuesta económica y detalla el plan de inversión para cada bloque minero.
Sin embargo, nuestro objetivo institucional es acortar esos tiempos al máximo. Queremos que las empresas adjudicatarias dispongan de los contratos firmados a tiempo para planificar su logística y aprovechar plenamente la ventana climática de alta montaña, que habitualmente inicia sus campañas de perforación en septiembre u octubre.
Esta agilidad responde a una demanda histórica del sector privado. ¿Existe inventario remanente en el IPEEM para sostener este ritmo de ofertas? ¿Habrá nuevas convocatorias este año?
Absolutamente. El proceso actual concluirá formalmente durante los primeros días de agosto, pero nuestro equipo técnico ya se encuentra diseñando la segunda licitación del año. La meta es realizar el lanzamiento formal de esta nueva ola de áreas a finales de agosto. Estamos bajo una política de renovación constante de proyectos y liberación de áreas atractivas al mercado.
San Juan es reconocida globalmente por sus distritos de cobre, oro y plata. No obstante, la transición energética global demanda otros elementos. ¿El IPEEM tiene bajo análisis bloques con potencial para minerales críticos como uranio o tierras raras?
San Juan es una provincia bendecida geológicamente por la diversidad de sus depósitos, tanto metalíferos como industriales. Con respecto al uranio, es un recurso presente en nuestro territorio que ya contó con antecedentes de exploración y producción décadas atrás, y el Instituto conserva áreas bajo reserva.
En cuanto a las tierras raras, nos encontramos actualmente en fases de prospección inicial, pero identificamos zonas con anomalías y estructuras favorables. El portafolio del IPEEM es diversificado; no se limita a los metales tradicionales, sino que abarca opciones estratégicas para la matriz energética del futuro.
Como geóloga y como presidenta del IPEEM, ¿cuál es la meta prioritaria que se fijó junto a su equipo técnico para consolidar el próximo año?
Al asumir la conducción del IPEEM, bajo los lineamientos del Gobernador y del Ministro de Minería, nos propusimos un objetivo drástico: sepultar los tiempos burocráticos. Anteriormente, el proceso técnico y administrativo para declarar la viabilidad de un área y sacarla a licitación demandaba hasta dos años de parálisis.
Hoy, gracias a la capacidad de nuestro cuerpo de profesionales, estamos reduciendo esos plazos de dos años a solo 30 días. Es un cambio de paradigma absoluto en la gestión pública minera. Mi meta para el año próximo es consolidar un ritmo de dos a tres licitaciones anuales sostenidas, facilitando contratos rápidos para que el capital de riesgo se transforme en descubrimientos reales.

¿El inversor minero percibe este cambio de velocidad en la respuesta del Estado sanjuanino?
Lo percibe y lo convalida con su participación. Históricamente, las licitaciones mineras del organismo se lanzaban de manera aislada cada cuatro o cinco años. Nosotros quebramos esa inercia. En la convocatoria anterior alcanzamos un récord con 12 pliegos adquiridos, y en esta primera fase del año ya sumamos 9 interesados y 5 ofertas en firme. El sector privado responde cuando observa decisión política, reglas claras y eficiencia administrativa.
Un informe reciente de la comunidad científica local indicaba que aproximadamente el 65% del territorio de montaña en Argentina permanece inexplorado de manera sistemática. Pensando matemáticamente, el margen para hallar nuevos distritos de clase mundial en nuestra cordillera sigue siendo inmenso.
Totalmente. La cordillera es una estructura monumental y compartimos la misma riqueza geológica que Chile. Sin embargo, mientras el país vecino posee un desarrollo minero consolidado con decenas de operaciones a gran escala, nosotros recién estamos comenzando a descubrir nuestro verdadero potencial.
El horizonte que se proyecta para San Juan es extraordinario. Contamos con el respaldo político del Gobierno provincial para acelerar los motores del desarrollo, y trabajamos con el firme convencimiento de que San Juan se consolidará como una de las jurisdicciones líderes a nivel mundial en la provisión de minerales diversificados.







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