Ante el desarrollo de los grandes proyectos de cobre, la consultoría económica y el mercado inmobiliario se unen en una alianza clave. Sila Mugnani (ERS) y Sebastián Bermúdez (Bermúdez-Moya) analizan cómo convertir el dato estadístico en rentabilidad y planificación urbana para cubrir las demandas de una industria que se proyecta a 100 años y exige estándares globales.
Bienvenidos a “Minería y Voz”. Es un placer recibirlos para pensar juntos lo que viene. Sila, para romper el hielo y que el sector te conozca: ¿A qué te dedicas exactamente? ¿Sos “la mujer de las estadísticas”?
Sila: (Risas) Formo parte de ERS Consultora como coordinadora de estudios sociales y económicos. Soy licenciada en Economía y mi trabajo es generar información. Si bien usamos la estadística como base, mi labor va más allá del número frío: compilamos, analizamos y aplicamos técnicas cualitativas, como entrevistas en profundidad, para entender el “porqué” de esos indicadores.
Es decir, que el dato duro es solo el punto de partida…
Sila: Exacto. El número genera el disparador, pero la caracterización profunda viene de lo cualitativo. En ERS no entregamos solo cifras; transformamos el dato en información estratégica para la toma de decisiones.
Sebastián, por tu parte, venís del corazón del mercado inmobiliario. ¿Cómo se cruza tu rubro con esta metodología de datos que menciona Sila?
Sebastián: Como corredor inmobiliario, en los últimos años me he especializado en el desarrollo y la planificación del negocio. Hoy no alcanza con “vender una propiedad”; estamos trabajando arduamente en entender la rentabilidad y la planificación necesaria frente a lo que está sucediendo en San Juan. La alianza con Sila nos permite profesionalizar la oferta: saber qué necesita la minería, dónde lo necesita y cómo hacerlo rentable.

Sebastián Bermúdez (Inmobiliaria Bermudez-Moya)
Entonces, el objetivo de trabajar en conjunto es anticiparse a la demanda que traerá el cobre.
Sila: Totalmente. El sector minero exige una planificación que no puede ser improvisada. Necesitamos saber cómo va a impactar social y económicamente en la provincia para que el sector inmobiliario reaccione de manera eficiente.
Sebastián: Estamos en una etapa donde la planificación del negocio es clave. San Juan tiene una oportunidad histórica con el cobre, y nuestra misión es que el sector inmobiliario esté a la altura de esa exigencia, con bases sólidas y visión de futuro.
Hay un concepto que a los argentinos nos cuesta: la planificación. Hablamos de una minería para San Juan de, al menos, 100 años. Sin embargo, culturalmente nos cuesta mirar más allá de una semana o un gobierno de cuatro años. ¿Sienten que su trabajo viene a romper con esa “miopía” temporal?
Sebastián: Absolutamente. Estamos obligados a pensarnos como una provincia a no menos de 50 años. Hoy estamos parados en lo que considero un momento bisagra para San Juan; es un escenario muy alentador, pero nos impone una obligación.
Sila: Coincido. Tenemos que acostumbrarnos a prospectar. No es solo tirar una idea al futuro, sino generar información, realizar monitoreos constantes y, a partir de ahí, ejecutar una planificación que permita hacer ajustes sobre la marcha. Mi profesión me exige ese rigor, aunque culturalmente no estemos acostumbrados a usar el dato para decidir.
Sebastián mencionaba que el contexto país muchas veces nos empuja a “sobrevivir” en lugar de “planificar”. ¿Cómo se gestiona un negocio inmobiliario bajo esa premisa?
Sebastián: Es crítico. En Argentina las reglas del juego cambian tanto que vivís en un estado de supervivencia, y eso es el enemigo de las buenas decisiones. Pero la escala de lo que viene con la minería es tan grande que ya no solo nos involucra a nosotros. Si la minería planifica a un siglo, la educación, la salud, el agro y la logística deben empezar a pensarse bajo esa misma lógica de 100 años.
Sila: Es que la prospección es lo que te permite dejar de reaccionar a la crisis para empezar a gestionar el crecimiento. Si no usamos la información para proyectar, el crecimiento nos termina desbordando en lugar de beneficiarnos.
Me gusta usar una analogía futbolera. A veces pensamos que la minería es como el gol de Maradona a los ingleses: un solo tipo pasando a diez para salvarnos. Pero lo que San Juan necesita es el gol de Di María a Francia: una jugada colectiva, estratégica, donde el defensor sale por un lado y Di María aparece por el otro porque hubo planificación previa. ¿Estamos todavía buscando al “Diego” o ya están trabajando en la “jugada estratégica”?
Sebastián: Siguiendo esa analogía Iván, hoy estamos obligados a trabajar en equipo. Acá no tenemos a un solo salvador. Cuando hablamos de desarrollo inmobiliario frente a la minería, no se trata solo de decir “faltan departamentos, casas o galpones”; eso ya lo sabemos, hace falta de todo. Lo verdaderamente importante es cómo pensamos la provincia: ¿Hacia dónde crecemos? ¿Con qué infraestructura? ¿Qué servicios vamos a potenciar?

Sila Mugnani (ERS Consultora).
Es el eterno dilema del huevo o la gallina con la infraestructura…
Sebastián: Exacto. Por eso la alianza con Sila y el diálogo con referentes como Laura Rópolo es clave. La infraestructura tiene que ir de la mano con el desarrollo. Gobierno, instituciones y sector privado deben caminar juntos. Ya hay grupos trabajando para abastecer la demanda, pero el reto es que San Juan crezca de forma ordenada y que esa inercia potencie también a la industria, la logística y el agro.
Sebastián explicó el “cómo”, la metodología del equipo. Sila, paso a vos para hablar del “qué”. ¿Qué información tenemos hoy para que esa planificación territorial sea realmente ordenada y no un caos?
Sila: La información es la que nos permite entender el territorio de manera mancomunada. No podemos planificar en el aire. Necesitamos saber qué tenemos y qué nos falta para que esa “jugada estratégica” de la que hablabas ocurra en el lugar y momento exactos. La información cualitativa y cuantitativa que generamos en ERS sirve justamente para eso: para que el sector privado y el público no den pasos en falso.
Sila, hablabas de la importancia de la unión entre sectores. ¿Por qué es tan crítico que el Gobierno, la parte privada y las instituciones caminen juntos en esto?
Sila: Es fundamental para evitar el derroche de recursos y los conflictos sociales. La trayectoria minera en el mundo demuestra que, si estas tres patas no se unen para planificar, se pierde eficiencia. Hoy tenemos información sobre el capital humano y la infraestructura gracias a estudios de ERS Consultora y datos de la Cámara de la Construcción. El problema no es la falta de datos, sino la articulación. Nadie debe acaparar la información; si las cámaras inmobiliarias, el Gobierno y las empresas comparten sus prospecciones, ganamos todos.
Hay un punto clave: no solo vendrá gente de afuera, sino que muchos sanjuaninos se sumarán a la vida minera. Esto cambia sus necesidades de salud, educación y vivienda. Sebastián, ¿qué estamos planificando para este nuevo perfil de habitante?
Sebastián: No podemos limitarnos a entregar una “casa linda”. Debemos pensar en el ecosistema completo. ¿Tenemos escuelas bilingües o con doble escolaridad con cupos suficientes? ¿Cómo se van a integrar socialmente esas familias? Necesitamos clubes, gastronomía de primer nivel y opciones de turismo. Tenemos que “abrazar” a quienes llegan, porque esa exigencia internacional nos hará subir el nivel a todos.
Mencionaste algo potente: San Juan ya no es solo interprovincial, es internacional. ¿A eso te referís con “elevar la vara”?
Sebastián: Exactamente. El año pasado asesoramos a grupos económicos que no le temen a invertir, pero piden condiciones claras. Estamos proyectando metros cuadrados para directivos que vienen de Chile, Perú, Miami o España. Esto nos traslada una responsabilidad a todos: el que vende café debe servirlo en 5 minutos y con excelencia, no en 45. La minería de cobre nos desafía a ser una provincia de clase mundial en cada detalle.
Hablamos mucho de los que vienen, pero ¿qué pasa con el sanjuanino que ya está acá? ¿Cómo impacta esta “nueva vara” en su día a día?
Sila: Ese es un punto vital. La mejora en educación y salud no es solo para el de afuera. Necesitamos que el desarrollo de la salud privada descongestione lo público y que la calidad educativa suba para todos. No es solo traer expertos, es elevar el estándar de vida de cada ciudadano que hoy ya habita la provincia.
Sebastián: Exacto. San Juan ya tiene una gran calidad de vida, pero esto nos motiva a potenciarla. Si logramos servicios de primer nivel, desde el comercio más pequeño hasta el desarrollo inmobiliario más grande, todos viviremos en un lugar mejor. Es una obligación como sanjuaninos: creernos que podemos y trabajar colaborativamente para lograrlo.

Laura Rópolo, (ERS Consultora)
Mencionaban el ejemplo de un emprendimiento en Iglesia que ya ofrece nivel internacional. Eso demuestra que el servicio es el otro gran motor del desarrollo. Para cerrar, ¿Cuál es el siguiente paso concreto?
Sila: El paso urgente es articular. La información existe, pero está en “compartimentos estancos”. Necesitamos unir esos datos —municipios, provincia, cámaras y empresas— para generar un sistema de información básico para la toma de decisiones. Las empresas mineras son clave aquí, porque ellas saben qué se viene y qué requerimientos técnicos y humanos tendrán en cada etapa.
Sebastián: Coincido. El sector privado y las instituciones tienen que ser proactivos, marcar el camino y poner los temas en la agenda del Gobierno. Debemos pensarnos de manera transversal. Desde cada lugar, por pequeño que parezca, aportamos muchísimo si buscamos la excelencia y el trabajo colaborativo. Es momento de dejar de esperar y empezar a generar las formas.







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