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“El impulso de la minería y la tecnología marcan con fuerza las carreras que hoy eligen los jóvenes sanjuaninos”

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La secretaria de Extensión de la UNSJ, Laura Garcés, analizó en el programa “Minería y Voz” el rotundo éxito de la Feria Educativa 2026, que superó todas las expectativas con un récord de 9.800 asistentes. Además, destaca cómo la fuerte impronta minera e informática de la provincia está moldeando el perfil y las elecciones de las nuevas generaciones de profesionales.

Finalizó una edición histórica de la Feria Educativa 2026 Laura, las primeras estimaciones de la mañana del primer día hablaban de unos 2.000 chicos, pero los números finales terminaron pulverizando cualquier proyección previa. ¿Cuál es el balance real del nivel de asistencia?

Superó por completo nuestras expectativas. El primer día cerramos con 3.500 estudiantes. Históricamente sabíamos que la segunda jornada suele duplicar la asistencia, y así fue: el segundo día ingresaron 6.300 chicos. En total, registramos un récord absoluto de 9.800 estudiantes en los dos días de feria. Esperábamos unos 8.000, en línea con el año pasado, pero recibir a casi 2.000 jóvenes más nos llena de alegría y demuestra que las ganas de progresar y estudiar en San Juan siguen creciendo año a año.

Además, este año la universidad implementó tecnología para medir y conocer al detalle quiénes son esos miles de aspirantes. ¿Qué datos están buscando procesar con este nuevo sistema?

Así es, este año innovamos con un sistema de QR en el ingreso vinculado a una pequeña encuesta. Queremos tomar decisiones respaldadas por información dura. Ya sabemos, por ejemplo, que el primer día ingresaron 170 grupos escolares acompañados por 490 docentes que tuvieron cambio de tareas gracias al Ministerio de Educación. Durante la semana procesaremos de qué departamentos provienen y si pertenecen a escuelas públicas o privadas. Esto nos dará un diagnóstico preciso para saber dónde debemos reforzar la comunicación y los recursos de cara al futuro.

Laura Garcés, Secretaria de Extensión de la Universidad Nacional de San Juan.

Una fortaleza clave de esta feria es que conviven armónicamente las alternativas formativas de la provincia. ¿Cómo se coordinó la oferta con la Universidad Católica de Cuyo (UCCuyo) para potenciar este evento?

Venimos trabajando de forma unificada y coordinada desde el año 2021. Sincronizamos las fechas, los horarios y gestionamos en conjunto una única autorización ante el Ministerio de Educación. La UNSJ hoy tiene una oferta sólida de 62 carreras de grado. Lo valioso es que el estudiante, sus docentes y también sus padres, que este año vinieron en gran número, encuentran en un solo lugar todo el abanico disponible en San Juan para construir su proyecto de vida.

Hace pocos días vivimos una Expo Minera masiva, donde llamó poderosamente la atención ver a cientos de estudiantes secundarios y universitarios recorriendo stands y haciendo trabajos prácticos sobre el terreno. Pensando en esta Feria Educativa, ¿crees que ese termómetro de la calle influye directamente en las carreras que después eligen buscar los chicos?

Sin lugar a dudas. Los momentos socio productivos que atraviesa la provincia marcan de forma directa los perfiles profesionales que despiertan el interés juvenil. El fuerte impulso actual de la minería en San Juan hace que, de manera natural, los chicos se inclinen fuertemente a indagar e inscribirse en Ingeniería de Minas o Geología. Hay una correlación directa entre el modelo productivo y el futuro profesional. Este año vimos ese mismo fenómeno con Informática debido al auge de la Inteligencia Artificial. La realidad de la industria local es la que hoy marca la agenda educativa de las aulas.

Ese cruce de experiencias en la Expo Minera se sintió con fuerza. De hecho, en los pasillos se comentaba que las facultades técnicas, especialmente Ingeniería, venían registrando niveles de interés altísimos y con proyecciones de ingresos muy fuertes para el próximo ciclo.

Sí, es una tendencia clara. Aunque las estadísticas finales y definitivas de preinscripción pertenecen al área de la Secretaría Académica, desde Extensión percibimos un crecimiento notable en el interés por esas disciplinas vinculadas al desarrollo tecnológico e industrial. De todos modos, lo más valioso de esta edición es que los chicos no se llevan solo un folleto con un plan de estudios; se llevan lo que yo llamo “una foto real” de lo que significa la vida universitaria en su totalidad.

Es un concepto interesante, porque la transición de la secundaria a la universidad suele generar mucha incertidumbre. ¿Cómo se refleja esa “foto real” en el recorrido de la feria?

Se refleja en que los stands están atendidos por los propios estudiantes universitarios. Ese diálogo entre pares es sumamente enriquecedor porque hablan el mismo idioma. Además de la oferta de las 62 carreras de grado, la feria despliega todo el ecosistema de contención de la UNSJ: el funcionamiento de los órganos de gobierno estudiantil, los servicios de la Dirección de Psicología y Psicopedagogía, las herramientas de la Comisión de Discapacidad, el sistema de becas y los talleres culturales. Incluso, la Secretaría de Bienestar montó un área de recreación y deportes que simula las actividades que se viven a diario en El Palomar, sumado a propuestas lúdicas de nuestra editorial para incentivar la lectura. Estudiar en la universidad pública te transforma la vida por todo lo que pasa alrededor del aula, no solo por la disciplina que elegís.

Ese enfoque es crucial. Muchas veces los jóvenes cargan con la enorme presión de tener que elegir una carrera definitiva a los 17 o 18 años, con el miedo constante a equivocarse. Mostrarles la universidad como un ecosistema integral y un espacio de apoyo les cambia completamente la perspectiva.

Exactamente, diste en el clavo. Los chicos reciben un caudal de información enorme en muy poco tiempo y es lógico que se sientan abrumados. Para mitigar esa presión, les recordamos que la feria no termina acá: en nuestra web oficial mantenemos una plataforma virtual permanente con todos los planes de estudio, materias y servicios disponibles. Y si la duda persiste, el equipo de orientación vocacional sigue trabajando con talleres específicos. Debemos transmitir un mensaje de tranquilidad: si un estudiante ingresa a una carrera y en primer año descubre que no es lo que esperaba, cambiar de rumbo no es un fracaso. Es parte del aprendizaje y del crecimiento.

Totalmente de acuerdo. Hay que desmitificar la idea de que cambiar de carrera es “perder un año”. El conocimiento adquirido, las relaciones y la madurez que te dan esos meses o años dentro de la universidad se convierten en herramientas valiosas que se aprovechan en la nueva carrera o en la vida misma.

Es capital simbólico, cultural y social que nadie te puede quitar. La formación es acumulativa y siempre te hace crecer como persona. Hoy los jóvenes se enfrentan a una sobresaturación de información y estímulos que a veces, paradójicamente, los desorienta más que en épocas anteriores. Por eso, el rol de la universidad pública no es solo dictar clases, sino estar presente para recibirlos, contenerlos y guiarlos en su camino de elección, entendiendo que las trayectorias educativas no siempre son lineales y que cambiar de opinión también es parte del camino al éxito profesional.

Es un punto clave el que tocas sobre la contención. Hace poco pasaron por el programa los organizadores del Congreso de Ingeniería Industrial y hablábamos de la enorme presión que sufren los jóvenes hoy. Abren el celular y se encuentran con creadores de contenido de 20 años que dicen haberse hecho millonarios en un mes sin estudiar, invitándolos a invertir en plataformas dudosas. Frente a esa ilusión virtual, el ecosistema universitario real aparece como una red humana indispensable.

Exactamente. Es lo que definimos como el concepto de “comunidad universitaria”. Eso es lo que intentamos transmitir: la universidad es un trayecto colectivo, compartimos muchísimo más que el hecho de sentarnos a estudiar solos o con un compañero. Es un camino que se transita profundamente acompañado por docentes, no docentes, graduados y estudiantes. En la vida universitaria intervienen muchas personas que sostienen y acompañan para que, junto con el esfuerzo personal de cada chico, se pueda llegar a la meta de graduarse. Frente a la soledad y la ansiedad que a veces generan las redes, la universidad ofrece una comunidad real.

En sintonía con esto, hace poco el Rector de la UNSJ destacaba la importancia de formar un espíritu crítico en la juventud, especialmente en tiempos de transformación digital. ¿Cómo se proyecta institucionalmente ese equilibrio entre las nuevas herramientas tecnológicas y el desarrollo del pensamiento propio de los alumnos?

Estamos en una etapa muy fuerte de capacitación y formación docente, impulsada tanto desde las facultades como desde la Secretaría Académica de Rectorado. El foco está puesto en el uso cuidado, adecuado y responsable de estas nuevas tecnologías para el aprendizaje. El gran desafío es lograr que la Inteligencia Artificial y las plataformas digitales sean herramientas que potencien el conocimiento, sin que eso signifique perder el pensamiento crítico. Es un tema instalado en la agenda que este año ha tomado un impulso tremendo. Quienes venimos de otras disciplinas ajenas a la informática nos estamos capacitando y aprendiendo muchísimo, independientemente de la edad. No podemos ni queremos evitar estas herramientas, pero debemos darles un uso productivo y socialmente responsable para que la universidad jamás pierda su esencia fundamental: la creación de pensamiento propio.

Laura, para cerrar la nota, quiero transmitirte una inquietud que surgió con fuerza en la reciente Expo Minera. Instituciones como la Cámara Minera recibieron miles de currículums de jóvenes con ganas de insertarse en la actividad. Sin embargo, persiste el mito de que para trabajar en minería solo sirven la ingeniería o la geología. ¿Se está trabajando desde la UNSJ para mostrar que este sector, en pleno auge con los grandes proyectos de cobre, demanda una transversalidad total de profesionales, desde salud y ambiente hasta comunicación y servicios?

Es un planteo sumamente interesante y real. Cuando una provincia apuesta a un desarrollo socio productivo de esta escala, y con un fuerte eje en el cuidado del medio ambiente, se activa un abanico multidisciplinar enorme. Ninguna carrera se enseña hoy desprendida del contexto socioeconómico y laboral de San Juan. Por ejemplo, en procesos de modificación de planes de estudio —como el que estamos haciendo en Trabajo Social— siempre se parte de un diagnóstico de los perfiles ocupacionales y las tendencias de la provincia. Pero incluso en las carreras que no están bajo reforma, los docentes vinculan de forma habitual sus asignaturas con la realidad local. La minería a gran escala va a necesitar enfermeros, psicólogos, comunicadores, especialistas en turismo, traductores de idiomas y expertos ambientales. Todas las disciplinas de la UNSJ se preguntan constantemente qué le aportan a San Juan y cómo responden a sus demandas reales. Algunas lo hacen de forma directa y otras de manera indirecta, pero el compromiso de formar profesionales listos para impulsar el desarrollo de la provincia es unánime en toda la universidad.

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