Gonzalo Diéguez, director ejecutivo del Centro de Incidencia para el Crecimiento Global (Ginebra), adelanta los ejes de las “Segundas Jornadas Nacionales de IA en la Cadena de Valor Público-Privada” que se realizarán en San Juan. El encuentro, que reunirá a expertos nacionales e internacionales, busca transformar la productividad y la transparencia en la articulación entre el Estado y el sector productivo, posicionando a la minería y a la provincia a la vanguardia de las tecnologías de frontera.
Gonzalo, San Juan se prepara para las Segundas Jornadas Nacionales de IA. ¿Qué valor diferencial encontrás en este encuentro, considerando el complejo contexto global actual?
Es realmente una iniciativa para celebrar. San Juan se está poniendo a la vanguardia de una conversación necesaria. Lo que hace especial a este evento es, primero, el ámbito: el Poder Legislativo, que invita a un diálogo plural. Y segundo, el concepto de cadena de valor público-privada. No estamos hablando solo de tecnología aislada, sino de cómo las herramientas de frontera —como la IA y el Big Data— transforman la justicia, la administración pública y, fundamentalmente, sectores estratégicos como la minería.
Mencionás la minería como un eje central. ¿Cómo se vincula la Inteligencia Artificial con una industria que hoy es mirada por todo el mundo?
El rol de la minería es hoy casi excluyente. Si miramos la agenda prospectiva a 15 años, la demanda global de energía eléctrica y de minerales críticos es masiva. Para que existan soluciones de alta tecnología e internet, necesitamos minerales. La IA en minería, con proyectos como Los Azules, no solo optimiza procesos; es la clave para la sostenibilidad energética que el mundo reclama. San Juan tiene un contexto geológico e institucional ideal para liderar esta transición.
Es interesante que no solo se convoca a tecnólogos, sino también a actores como la Cámara Minera y el sector judicial. ¿Por qué es vital esta multiplicidad de voces?
Porque la IA es transversal. En el sector público, hablamos de automatización de procesos judiciales y nuevas normativas legislativas. En el privado, hablamos de eficiencia productiva. Al reunir a la UNESCO, la Universidad de Buenos Aires, expertos desde Ginebra y a los protagonistas de la industria local, logramos una mirada sistémica. Es entender que la tecnología de punta es el motor de una nueva administración y de una economía más competitiva.

Gonzalo Diéguez, director ejecutivo del Centro de Incidencia para el Crecimiento Global (Ginebra).
Desde tu perspectiva en Ginebra, ¿Cómo se ve este movimiento que está haciendo la provincia?
Se ve con mucha atención. En un mundo con tensiones geopolíticas y dificultades logísticas, San Juan aparece como un polo donde se discute la incidencia crítica de estas tecnologías en sectores reales. Que la provincia lidere este debate sobre cadenas de valor público-privadas la posiciona no solo a nivel nacional o regional, sino en un plano global. Es, sin dudas, el lugar donde hay que estar para entender el futuro de la producción.
Desde tu perspectiva en Ginebra y mirando el tablero internacional, ¿en qué estado de madurez digital se encuentra San Juan hoy? ¿Estamos hablando el mismo idioma que el resto del mundo?
Es un escenario heterogéneo y diverso, pero con puntos de altísima competitividad. No es ciencia ficción: hoy en San Juan ya se aplican políticas anticipatorias y uso de Big Data para proyecciones de extracción minera o gestión hídrica georreferenciada en tiempo real. Eso es tecnología de frontera funcionando ahora mismo. Sin embargo, conviven realidades dicotómicas. Hay sectores muy dinámicos y otros que están iniciando el camino. Pero ojo, esto no es un mal de San Juan o de Argentina; es un desafío global. La clave aquí es la velocidad y la sincronización de esas agendas.
Hablás de “tender puentes” en esta cadena de valor. ¿Por qué insistís en que el Estado solo no puede, pero que sin el Estado no alcanza?
Porque los modelos más exitosos del mundo, como los de Australia, Canadá, China o Estados Unidos, demuestran que la prosperidad surge de la complementariedad, no de la competencia no cooperativa. En el benchmark internacional, los ecosistemas que mejor funcionan son aquellos donde lo público y lo privado trazan una hoja de ruta común. Superar ese “diálogo de sordos” sobre quién lidera o monopoliza el sector es una condición sine qua non para el éxito.

La minería suele tener tiempos de inversión largos, algo que a veces choca con la urgencia de la economía o los ciclos políticos. ¿Cómo ayuda la IA a cerrar esa brecha?
Precisamente ayudando a establecer un plan estratégico con mirada de mediano y largo plazo. La industria minera está acostumbrada a esos tiempos de maduración, y la tecnología aporta la certidumbre y los datos necesarios para sostener esas inversiones más allá de las coyunturas. Por eso estas jornadas son vitales: nos permiten identificar a los actores relevantes y sentarlos en la misma mesa para definir hacia dónde vamos. No es una competencia de quién grita más fuerte, sino de cómo nos complementamos para ser más eficientes.
Gonzalo, no puedo dejar de preguntarte por un temor que flota en la sociedad: ¿La IA viene a quitarnos el trabajo?
Estamos ante un punto de quiebre similar a lo que fue la imprenta o internet. Mi visión es que la IA no viene a reemplazar al ser humano, sino a marcar un antes y un después en la automatización de procesos. Hay que poner la lupa: no todos los sectores vivirán el impacto igual.
Hace 15 años era inimaginable vivir pegados a un smartphone con GPS y datos en tiempo real; hoy es nuestra normalidad. Con la IA pasará lo mismo. En medicina, para diagnósticos por imágenes, o en georreferenciación satelital para predecir sequías o cuidar humedales, el potencial de precisión es increíble. La IA va a dotar de un valor agregado indefectible a la producción.
Pero, ¿qué pasa con esas tareas administrativas o repetitivas que hoy hacen personas?
Eso ya está sucediendo, no es una hipótesis. La frontera geográfica y temporal se rompió con la digitalización. Hoy interactuamos con el Estado a través de un chatbot para pagar un impuesto o una multa desde casa, sin ir a una oficina. La IA lo que hace es acelerar esa eficiencia. Claro que esto genera dudas, y por eso celebramos el debate. En las jornadas vamos a analizar desde la ética de la IA en el sector público hasta la privacidad de los datos personales y la sostenibilidad. Incluso discutiremos cuánta energía consumen los servidores que nutren a la IA. Es una agenda integral.
Una última invitación para los interesados en participar este 17 y 18 de marzo en la Legislatura…
Los esperamos a las 16:30 h en la Sala Emar Acosta. Será un espacio para entender que San Juan no solo es testigo, sino protagonista de esta transformación. Es una oportunidad única para que el sector público y privado, especialmente el minero, tracen juntos ese plan estratégico que el futuro nos exige hoy mismo.
Me imagino que ya tenés todo listo para tu exposición ¿será presencial o a distancia?
Para predicar con el ejemplo de la transformación digital, voy a participar de manera híbrida, de manera virtual desde Ginebra. Esa es justamente una de las bondades de estas tecnologías. Tendremos a especialistas de primer nivel, como Zahila Estévez de la UNESCO o Maximiliano Campos Ríos de la UBA, que por cuestiones logísticas no están físicamente en San Juan, pero estarán presentes y activos gracias a la red. El hecho de que la Universidad Católica de Cuyo y los poderes institucionales de la provincia acojan un evento de esta calidad técnica y global es algo para destacar.
Es un gran punto. A veces estas jornadas sirven más para llevarnos preguntas que respuestas cerradas, ¿lo ves así?
Definitivamente. Y si me permitís cerrar con esto: hoy, quien te dé una respuesta categórica o contundente sobre el límite de la Inteligencia Artificial, te está mintiendo. Estamos ante tecnologías absolutamente experimentales. Todos los días redescubrimos aspectos nuevos y la producción científica corre a una velocidad distinta a la de la propia tecnología.
El propósito de estas jornadas no es dar verdades absolutas, sino ofrecer respuestas relativas desde la mirada de expertos reconocidos. Lo valioso es generar ese espacio de conversación seria en San Juan, un lugar donde la teoría se cruza con la realidad productiva.







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